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Papa Francisco: "Cada uno de nosotros es mucho más que los rótulos que nos ponen"

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Los reclusos prepararon diversas actividades para recibir al pontífice y le ofrecieron varios regalos. Por la tarde, el jefe de la Iglesia encabezó un Vía Crucis en el Campo Santa María la Antigua. El papa también los confesó.

Redacción: información infobae.com     Foto: Giulio Capece / ACI Prensa

El papa Francisco llegó este viernes a una cárcel de menores, en el marco de la jornada más emotiva de la visita que realiza a Panamá. El Sumo Pontífice escuchó las palabras de un joven preso y luego io su bendición a todos los presentes en el encuentro.

"Todos somos pecadores. Si alguno no se siente pecador, sepa que Jesús no lo va a recibir", empezó su discurso el Papa ante la mirada atenta de los menores.

"Jesús invita siempre a mirar un horizonte capaz de hacer nueva la vida. Todos tenemos un horizonte. 'Yo no lo tengo', puede decir alguno. Abrí la ventana de tu corazón y lo vas a encontrar", señaló. PapaPanamá1Principal

Todos somos pecadores. Si alguno no se siente pecador, sepa que Jesús no lo va a recibir

Luego criticó a aquellos que "hablan mal del otro" y dijo que cuando una sociedad "es chismosa", es una sociedad "dividida". Marcó la diferencia entre la mirada que "expulsa" y la mirada que "invita", la del evangelio.

"Cuando vos sentís 'no vas a poder' date un cachetazo", pidió a los jóvenes, al tiempo que afirmó: "Jesús no tiene miedo de acercarse a aquellos que, por un sinfín de razones, cargaban sobre sus espaldas con el odio social, el peso de sus culpas, errores o equivocaciones como los así llamados pecadores".

Cuando vos sentís ‘no vas a poder’ date un cachetazo.

"Cada uno de nosotros es mucho más que los rótulos que nos ponen, que los adjetivos que nos quieren poner", expresó.

Por último, el Papa le pidió a los menores reclusos: "Peleen para buscar y encontrar los caminos de inserción. Esto el Señor lo acompaña".

Francisco tuvo un momento especial en su agenda con un encuentro con menores reclusos, en su mayoría condenados por robo y homicidio. El programa incluyó lo que se llamó una liturgia penitencial, es decir un momento para la confesión en la cárcel, localizada al noroeste de la capital panameña y que aloja a unos 192 detenidos.

Ninguno de los reclusos de este centro, inaugurado en 2012, había visto a un papa en Panamá, ya que el último que pasó por el país centroamericano fue Juan Pablo II en 1983.

El encuentro tuvo como objetivo dar un mensaje de reconciliación y paz a los menores de un país y una región que sufre en particular por la violencia de las pandillas juveniles.

Desde que llegó a Panamá el 23 de enero, el pontífice latinoamericano no ha dejado de mencionar los grandes males que azotan a Centroamérica, de donde provienen buena parte de los 200.000 jóvenes que participan a la Jornada Mundial de la Juventud.

Ante las autoridades y personalidades del país, el Papa condenó los feminicidios y la acción de "bandas armadas y criminales" así como el "tráfico de droga" y la "explotación sexual de menores y de no tan menores", que agravan el éxodo de jóvenes.