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#Semblanza. Ángel Vidal, a tiro de todo

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Río 2016 lo inspiró para convertirse en atleta. Hoy integra el equipo de tiro que competirá en Lima. Conoce la historia de este joven, quien ha puesto a El Salvador en alto, en diferentes competencias tanto a nivel nacional como internacional. Ángel comparte con Diario El Periodista su pasión por esta disciplina deportiva.

Redacción y foto: Eva Regina Linares, Comité Olímpico

 

"En el colegio nunca fui un gran atleta", reconoce Ángel Vidal. Hoy, sin embargo, su nombre aparece en el listado de la delegación que competirá en los Panamericanos de Lima. Atleta, por aquel entonces, era ser futbolista. "Cuando jugaba fútbol, era el portero porque nunca le supe pegar bien a la pelota. Llegué a disfrutar esa posición y, de vez en cuando, hacer buenos partidos, pero no era lo mío", confiesa.

Entonces en su vida apareció el tiro. O, mejor dicho, reapareció. "Recuerdo que, de pequeño, mi papá me llevaba algunas veces a tirar al polígono. Él fue militar, todavía es policía y, en su época como cadete, competía en rifle tres posiciones a 300 metros. Así fue que él me presentó el tiro, aunque no lo practiqué regularmente sino hasta años después. Luego vino el fútbol y entonces recordé que me iba bastante bien cuando iba a tirar con mi papá, así que decidí investigar sobre el tiro".

En un inicio, Ángel pensaba incursionar en tiro práctico o de defensa, porque era lo único que conocía.

"Luego vinieron los Juegos Olímpicos de Río 2016. Cada mañana antes de la universidad y en la noche al regresar de trabajar veía cualquier deporte que pudiera en el streaming en vivo en mi computadora. No sé por qué, pero me emocionaba al máximo ver cómo los deportistas se divertían y al mismo tiempo luchaban".

Una de esas mañanas, la casualidad quiso que el streaming fuera de la final de rifle de aire masculino en la que Niccolo Campriani ganó la medalla de oro.

"Ese fue el momento clave. Decidí que el tiro olímpico era lo que quería hacer. Compré un libro digital sobre el tiro con rifle, para ir avanzando. A finales de ese año regresé a El Salvador, ya que estaba estudiando fuera. Un amigo de mi papá me refirió con mi actual entrenadora, Ninfa Chávez. Todavía ahora me parece chistoso y un golpe perfecto del destino. Por alguna razón yo me imaginaba tirando con rifle, pero al llegar me presentan con Ninfa, la entrenadora de pistola. Un par de veces he agarrado el rifle de algunos compañeros para hacer unos tiros y me doy cuenta que lo mío es la pistola, definitivamente. Me gustaría poder decir que la pistola me eligió a mí, no yo a la pistola", explica.

El Grand Prix y otros tiros

Todo fue muy rápido: "Afortunadamente comencé a tirar justo en el inicio de este ciclo olímpico, por lo que tuve varias competencias para empezar. En noviembre del 2016 tiré en el Grand Prix Internacional que se realizó en San Salvador. Llevaba dos meses y fue mi primer fogueo. Luego, en abril se realizó otro Grand Prix; en junio, el V Campeonato Iberoamericano; y en octubre, el clasificatorio a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018. Poco a poco, mi desempeño iba mejorando en esas competencias. Ninfa supo guiarme en todo momento, haciendo que me enfocara en mejorar mi técnica y ganarme a mí mismo, sin pensar en resultados o puntajes. Para mi sorpresa, clasifiqué a Barranquilla 2018".

Sin duda, el momento que más atesora es cuando logró entrar a la final en Barranquilla 2018 y quedar en sexto lugar.

"Recuerdo especialmente los últimos dos disparos de la fase de clasificación. Al bajar la pistola luego del último tiro, veo el monitor. Es un diez. Volteo a ver a Ninfa que se levanta, extiende los brazos y me grita: ¡entraste a la final! Me volteo para ver la tabla de posiciones y allí estaba, en la sexta posición estaba mi nombre, la banderita y "ESA". La emoción que sentí en ese momento me hizo comprender por qué muchos medallistas lloran de alegría", cuenta Ángel. Otro gran momento fue cuando logró su primer campeonato nacional en las tres modalidades: pistola de aire, pistola libre y pistola tiro rápido.

"Tengo gran expectativa y me siento agradecido por lo que todavía queda por vivir. Estamos a días de los Juegos Panamericanos en Lima. Es muy especial para mí pensar que hace tres años ni me cruzaba por la cabeza la posibilidad de participar en un evento así", agrega Ángel.

En el tiro ha encontrado amigos, y ese lazo se estrecha cuando salen a competir al exterior. "Esos viajes no son las vacaciones con glamour que podríamos imaginar. En la mayoría de ocasiones no queda más tiempo que para ir al polígono, comer algo y regresar a dormir. Pero es que tampoco nos hace falta. Disfrutamos lo que hacemos y disfrutamos hacerlo juntos como amigos. Lo que disfruto de salir es convivir con mis compañeros.

El tiro, reconoce Ángel, se ha vuelto para algo mucho más grande que una actividad extracurricular. Muchísimas veces ha sido una especie de "ancla que me mantiene enfocado, con una meta y un rumbo, en medio de incertidumbres en el área académica y profesional". Es, en cierto modo, también un refugio.

Una colaboración del Comité Olímpico Nacional.