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Embajadora Jean Manes: “El Salvador tiene todos los ingredientes para triunfar... tengo el privilegio de verlo todos los días”

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Palabras de la Embajadora Jean Manes en la Entrega e Imposición de la Condecoración “Orden al Mérito 5 de Noviembre de 1911: Próceres de la Independencia Patria”. Asamblea Legislativa 16 de mayo de 2019.

Embajadora de los Estados Unidos en El Salvador, Jean E. Manes

Muchas gracias por la invitación para estar hoy aquí con este distinguido grupo para marcar mis últimas semanas en El Salvador. Es un honor recibir esta gran distinción que me han otorgado y quisiera empezar agradeciendo a mi familia. Hicimos este compromiso como una familia. Mi esposo Héctor, que, sin duda, es la mejor parte de nuestra pareja, como todos ustedes saben. También agradezco a nuestras dos hijas, Constanza y Candela.

Sabíamos que este cargo involucraba una gran responsabilidad para representar de una forma digna y con compromiso a los Estados Unidos, y hacer lo mejor para nuestras dos naciones.

Servir como Embajadora de Estados Unidos es un inmenso privilegio y estoy muy agradecida por el trabajo que hemos logrado hacer juntos. Quiero tomarme un momento para agradecer a todo nuestro equipo de la Embajada de los Estados Unidos, estadounidenses y también salvadoreños, que trabajan juntos con ustedes todos los días para construir nuestra relación bilateral y ver avanzar a nuestros dos países.

Si bien tengo el privilegio y el honor de recibir este reconocimiento, lo hago en representación de cada miembro de nuestro equipo. Nunca he encontrado un grupo más comprometido y dedicado que el que trabajan en nuestra Embajada. Estamos en todos los rincones del país trabajando lado a lado con ustedes en las áreas clave de seguridad, educación, y empleo.

Llegué hace tres años, justo cuando el gobierno de los Estados Unidos acababa de aprobar la Estrategia Centroamericana, que incluía apoyo adicional para Honduras, Guatemala y El Salvador. Se determinó que este apoyo era el mejor enfoque para enfrentar el problema de la migración masiva de menores no acompañados hacia los Estados Unidos. El debate y la discusión llevaron a un acuerdo sobre una forma integral de apoyar un plan desarrollado por el liderazgo de los tres países, conocido como: La Alianza para la Prosperidad.

Con el compromiso de los tres países, Estados Unidos decidió asociarse con la región para abordar las causas fundamentales de la migración ilegal. Nos pusimos en marcha de forma inmediata tratando de reorientar la cooperación de los Estados Unidos para alinearla con los pilares de la Alianza para la Prosperidad:

mejorar la seguridad

• aumentar las oportunidades económicas

• fortalecer las instituciones

• invertir y desarrollar una fuerza laboral moderna

A nivel local, el grupo consultivo Alianza para la Prosperidad se formó integrado por representantes del sector privado, la sociedad civil, y dirigido por los Estados Unidos y El Salvador. Se realizaron reuniones de alto nivel entre los presidentes de los tres países con los Estados Unidos. Se puso en marcha la cooperación regional. Se realizaron reuniones entre los tres fiscales generales, ministros de seguridad, jefes de policía, y funcionarios de aduanas.

Estaba claro que estábamos todos juntos en esto. Ningún país podía enfrentar estos desafíos solo. Estos son problemas regionales con soluciones regionales. Cada país partía de una situación diferente, pero compartían un propósito común. El progreso y el impulso también fueron diferentes en los tres países. Algunos avanzaban más en seguridad, otros en crecimiento económico. Fomentamos que se compartieran las mejores prácticas y lecciones aprendidas.

En El Salvador, se formó el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia como parte del Plan El Salvador Seguro, el cual está enfocado en los municipios más complicados del país. Ese apoyo continuo, justamente hoy tenemos la importante visita aquí en El Salvador del fiscal general de los Estados Unidos liderando una reunión con sus contrapartes de Honduras, Guatemala, y El Salvador. Es su primera visita afuera de los Estados Unidos en su cargo de fiscal general y su destino aquí, en El Salvador.

Otras áreas vieron un progreso limitado ya que faltó la voluntad política en tomar las medidas necesarias para aumentar el crecimiento económico. En medio de todo esto, la ciudadanía estaba comenzando a percibir el nivel de corrupción del que todos sabían, pero nadie hablaba, estaba oculto a la vista de todos, o como decimos en inglés “hidden in plain sight”.

Los principales casos avanzan, incluidos los de los ex presidentes, y otros en el sector privado, que creían que la impunidad continuaría siendo la norma. La ciudadanía comenzó a cambiar, insistiendo en exigir estándares más altos y la rendición de cuentas, especialmente de parte de los funcionarios públicos.

Al abordar estos desafíos compartidos, nuestra función sigue siendo apoyar los esfuerzos de El Salvador a medida que su país avanza. La semana pasada, visitamos un proyecto de USAID, una pequeña granja en Guacamayera, en La Unión, donde un pequeño grupo está logrando avances en la agricultura sostenible, levantando una comunidad, invirtiendo en reforestación, usando menos químicos peligrosos y reduciendo el uso de plástico. A la vez, están aumentando los ingresos y están decididos a continuar avanzando. Ellos sirven como un faro para otras comunidades.

También visitamos la Isla Perico para observar los beneficios de los paneles solares instalados por USAID. Es impresionante ver el impacto positivo en las familias que han podido disponer de electricidad por primera vez.

Nuestro trabajo me enorgullece también cuando miro el programa Supérate. Demostrando lo que es posible con un sistema educativo bueno y de calidad. Estudiantes talentosos de escuelas públicas, altamente motivados, que reciben educación adicional en valores fundamentales, pero también inglés y programación de computadoras.

Al ver el enorme potencial de los jóvenes de este programa, me pregunto: ¿Cómo podemos hacer para que todo el sistema de educación pública alcance estos estándares? Podemos lograrlo y hay una guía principal para hacerlo.

Muchos de ustedes han visitado mi oficina en la Embajada y saben que hay una frase escrita en la pizarra. Simplemente dice: “Haz lo correcto.” Do the right thing.

Esa frase puede significar tantas cosas.

Puede significar, elegir las prioridades correctas, enfocarse en lo correcto, las cosas que realmente van a cambiar el país como nosotros decimos los “Game Changers”.

Puede significar, hacer la inversión correcta.

Puede significar, tomar la decisión moralmente correcta.

Lo correcto rara vez es lo fácil. Es lo que lleva más tiempo, implica más compromiso. En algunos casos, significa asumir un rol de liderazgo en un tema importante, invirtiendo más tiempo para lograr un buen resultado. Otras veces, significa dejar de lado sus propias necesidades personales y tomar la decisión correcta para otra persona, un grupo, un país… su país.

Tantas decisiones al final del día pueden volver a esa frase: Haz lo correcto.

Veo el desarrollo del turismo en El Zonte, un modelo para el desarrollo sostenible. El desarrollo se realizó con la comunidad, con la escuela pública local, preparando a los jóvenes para buenos trabajos.

Veo como FOMILENIO colabora con este desarrollo para instalar un sistema de saneamiento que beneficie el desarrollo empresarial y de toda la comunidad, al mismo tiempo que protege los recursos naturales de la costa.

Veo a la PNC poniendo un destacamento de seguridad adicional.

Veo a Glasswing ayudando a trabajar con la comunidad local.

Desarrollo bien hecho. Todos juntos.

Se necesita planificación, esfuerzo, enfoque y un profundo compromiso para hacer lo correcto.

Hay otros ejemplos: La comunidad El Piche es un ejemplo del poder positivo de la diáspora. La diáspora en los Estados Unidos trabaja con socios locales para retribuir, sin olvidar nunca sus raíces. Construyendo caminos, un centro comunitario y ahora diseñando un nuevo complejo educativo.

Cuando estuve en la comunidad el otro día, una de las madres me tomó del brazo, con cierto sentido de urgencia, y me dijo: “Por favor, ayúdenos a generar crecimiento económico y empleos en esta área para no perder a mis hijos a la migración”.

Si eso no nos inspira a todos nosotros para seguir adelante y hacer más, no sé qué puede hacerlo.

En los últimos tres años he puesto especial énfasis en la educación y empleo para los jóvenes. Animándolos a levantarse y avanzar, a tomar la iniciativa. Usar sus voces. No hay inversión más importante que la que se hace en los jóvenes. Ellos son el futuro, pero también son el presente.

Tuve el privilegio de conocer a jóvenes talentosos de todos los orígenes. Jóvenes de secundaria en Ciudad Arce, uno de los municipios del Plan El Salvador Seguro, que participan en las clases de robótica proporcionadas a través de Glasswing con fondos de USAID. Esos estudiantes ganaron la competencia de robótica en El Salvador y representaron a El Salvador en una competencia global en Tailandia este año.

Jóvenes emprendedores que son enérgicos y talentosos abriéndose camino. Veo su entusiasmo a medida que desarrollan sus productos y servicios, mostrando su talento. Y luego también veo la frustración, cuando se encuentran con procedimientos burocráticos que parecen predispuestos contra ellos, desgastándolos.

Colgado en la pared de mi oficina, tengo también dos objetos, que me sirven de recordatorio y los que he traído aquí hoy.

Un llavero de Lula Mena hecho con cobre reciclado y un calcetín fabricado por Unifi.

El llavero lo tengo porque me recuerda a Lula Mena y a las mujeres de todo el país que están tratando de iniciar negocios y promover a otras mujeres. Me recuerda que la lucha constante por mejorar las aduanas vale la pena porque, si no mejoran, compañías como Lula Mena o Vaiza o BioArte, o cientos de otras emprendedoras no tienen una oportunidad, porque sus productos no pueden competir en el escenario mundial. Pueden competir absolutamente en términos de calidad. Pero no pueden competir en términos del tiempo y el dinero que les toma llevar sus productos a su destino global.

A lo largo de estos tres años, he convertido en una prioridad promover a las mujeres emprendedoras de El Salvador. Sabemos que cuando invertimos en mujeres, no solo cambiamos a esa mujer. Esa mujer cambiará la vida de su familia y también de su comunidad. Y juntos cambiarán el país.

Tal como lo vi en Ahuachapán, donde las mujeres que trabajan y son financieramente independientes por primera vez. El orgullo y la confianza en sus ojos cuando me hablaban de la casa que están construyendo y de cómo ahora pueden pagar para que sus hijos vayan a la escuela, es indescriptible y emocionante.

Este llavero, es un símbolo que me recuerda cada día a cada una de esas mujeres: sus esperanzas y sueños, y saber que si no hacemos todo lo posible para mejorar los procesos comerciales, esas oportunidades, ese orgullo, esa confianza desaparecerán.

Y sí… también tengo un calcetín colgado en la pared. Muchos me preguntan si perdí el otro…

No, no perdí el otro.

El calcetín es un producto de una empresa estadounidense, Unifi, que recicla botellas plásticas y las transforma en hilo. Este hilo se usa en ropa deportiva de alta gama, para grandes empresas como Patagonia y Haggar. Y se hace aquí en El Salvador. Para mí, este calcetín, representa el futuro.

Representa que es posible modernizar una industria tradicional. Representa lo que es posible cuando se utiliza la tecnología para enfrentar uno de los retos más grandes de nuestra generación – el plástico.

Sin embargo, esa industria está en riesgo si la red eléctrica no se estabiliza. Una interrupción de un nano-segundo es suficiente para desconectar el equipo de alta tecnología que luego tardará 12 horas en reiniciarse.

Este calcetín me recuerda lo importante que es avanzar en fuentes de energía y líneas de transmisión de calidad y también apoyar empresas estadounidenses y locales como termoencogibles que están liderando este cambio.

Veo a las compañías estadounidenses como League, que muestran lo que significa liderar con el ejemplo en la comunidad empresarial, y que se puede obtener ganancias y hacer lo correcto a la vez. Tienen una escuela nocturna, invierten en su personal, contratan personas que otros rechazan: ex pandilleros, personas con discapacidades.

En todos lados veo esperanza. Esperanza en las personas que encuentro a mí paso. Eso es lo que me ha energizado e impulsado a mí y a mi equipo en los últimos tres años. Todos los días llevo conmigo sus historias, sus esperanzas y sus sueños.

Pero por eso, es importante invertir en las escuelas de tiempo completo, para una educación de calidad.

Por eso apoyamos a través de FOMILENIO a 349 centros educativos, que serán beneficiados con la creación de bachilleratos técnicos vocacionales, capacitación docente, mejoras en los planes de estudio, dotación de equipo y material didáctico. De hecho, 46 de estos centros educativos serán totalmente reconstruidos, beneficiando a más de 80 mil niños salvadoreños.

Por eso también es fundamental aprobar la Reforma de la Función Pública para tener un servicio público basado en los méritos, que brinde servicios de la más alta calidad a los ciudadanos de todo el país.

Por eso importa fortalecer las instituciones, como la Oficina del Fiscal General, la Corte de Cuentas, la Policía y otras, para brindar seguridad y combatir la corrupción, para garantizar que cada dólar de los fondos públicos, sean utilizados para servir a sus ciudadanos.

Por eso y no menos importante, hay que recuperar los espacios públicos y crear parques con teatros y canchas deportivas, como lo que está sucediendo en el centro histórico de San Salvador y el Parque Cuscatlán.

Por eso es importante construir el nuevo laboratorio forense, con el apoyo de los Estados Unidos y la Fundación Howard Buffett, para impartir justicia y reducir la impunidad.

Por eso, es importante luchar cada día por una sociedad más justa.

Es por cada persona. Es por cada persona que he tenido el enorme privilegio de conocer en todo el país: por Alma, por Miguel, Mario e Isabel. Cada uno de ellos está mirando atentamente y dependen directamente de las decisiones que tomamos todos los días.

El Salvador se encuentra en un momento histórico.

¿Haremos lo correcto?

¿Pondremos los intereses de los ciudadanos primero?

¿Nos importarán?

El Salvador tiene todos los ingredientes para triunfar y lo digo porque tengo el privilegio de verlo todos los días, desde los artesanos que venden sus productos en El Mercadito, hasta los programadores de computadoras en La Unión, o los mecánicos de aviones en Aeroman.

Este país está lleno de talento, en todos los niveles.

Eso nos lleva a la conocida regla del 80-20. Y tengo una petición para cada uno de ustedes: un llamado a la acción. La regla del 80-20, es la estimación de que, si bien tenemos muchas diferencias, en el fondo podemos encontrar puntos en común en aproximadamente el 80 por ciento de los problemas. El desafío es centrarse en el 80 por ciento de las cosas en las que estamos de acuerdo y hacer avances significativos en ellas.

Sabemos que el otro 20 por ciento existe. Pero, si puedo plantearle un desafío a cada uno de ustedes, y a todos los que escuchan a través de la televisión y las redes sociales, sería este: que en los próximos 9 meses se enfoquen en el 80 por ciento. Que en los próximos 9 meses se enfoquen en el 80 por ciento. Este país puede hacer avances enormes en 9 meses.

Y si lo hacen lo que veo es un país con confianza, con optimismo, con inversiones locales e internacionales en aumento. Veo un país que toma pasos audaces para mejorar la educación y la salud.

Donde las comunidades se están uniendo y recuperando sus vecindarios.

Veo un país donde el turismo sostenible está aumentando, mostrando la impresionante belleza de las playas, lagos, volcanes y, lo que es más importante, la belleza del pueblo salvadoreño.

Es posible.

Creo en ustedes. Creo en El Salvador.

Creo en su capacidad de unir fuerzas. Cada persona puede aportar y enfocarse en el 80 por ciento. En ese 80 por ciento, Estados Unidos los acompaña como un socio y amigo de confianza. Compartimos sus valores democráticos. Estos valores trascienden la política; estos valores trascienden los partidos. Compartimos sus metas para el desarrollo sostenible y un futuro sin límites para los salvadoreños. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad y la responsabilidad de ser un constructor de puentes. Alguien que busca un terreno común y toma acción.

En unas pocas semanas, celebraremos el Día de la Amistad entre los Estados Unidos y El Salvador, el 15 de junio. Un día que reconoce la relación profunda que compartimos. Un día designado por esta Asamblea Legislativa hace tres años, pero la verdad es que la profundidad de nuestra relación es visible todos los días, a través de nuestros lazos comerciales, nuestra cultura compartida y, lo que es más importante, nuestras familias.

Estoy muy agradecida por este honor y por permitirme a mí y a mi familia ser parte de su gran país en los últimos tres años. Por habernos permitido llamar a El Salvador nuestro hogar, nuestra casa.

Quiero agradecer a los salvadoreños de todo el país por abrirnos sus corazones y sus hogares. Han dejado una marca imborrable en todos nosotros. No los olvidaré. En mi familia no los olvidaremos.

La otra noche ofrecí una cena con el presidente electo Bukele y las principales compañías estadounidenses en El Salvador. Durante nuestra conversación sobre qué acciones concretas se podrían tomar para reactivar la economía a corto y mediano plazo, aprendí una nueva palabra: apechugar.

Esa palabra como a muchos de ustedes me sonó muy rara al principio, pero me pareció apropiada cuando entendí lo que significa; Enfrentarse al momento completamente, meter el pecho para hacerse cargo de una situación.

Ahora es su momento: apechúguenlo.

Es hora de unir fuerzas y hacer de este país lo que siempre imaginaron que podría ser. Agradezco desde mi corazón este reconocimiento, pero el mejor reconocimiento será ver lo que ustedes logren en los próximos 9 meses.

Los dejo con una cita de Ernest Hemingway, en su libro “Por quién doblan las campanas”, que me resulta muy inspiradora y que espero que también los inspire:

“Hoy es sólo un día, de todos los días que alguna vez serán. Pero lo que sucederá en todos los otros días que vengan, puede depender de lo que hagas hoy”.

El futuro de este país está en sus manos.

Hagan lo correcto.

Hagan el 80 por ciento.

Que Dios bendiga a la República de El Salvador y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

Muchísimas Gracias.

 

Publicado con la autorización de la Embajada Americana