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Lo que pasa en la tierra, se queda en la tierra

opinionPrimero fue necesario civilizar al hombre en su relación con sus semejantes, ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con el ecosistema. Y es que la preocupación por mejorar nuestros hábitos para con el medio ambiente, tienden a subir únicamente durante temporadas de mucho frío o cuando el calor es excesivo.

 Por: Melissa Ramírez

El cambio climático ha dejado de ser una historia ficticia para transformarse en el mayor problema que hemos enfrentado nunca, una terrible realidad que está impactando todos los aspectos naturales y sociales del planeta. Aclarando que los cambios climáticos se refieren a cualquier cambio significativo, como variaciones en la temperatura, lluvias y vientos que se prolongan por largos períodos, desde semanas a décadas o incluso más.

A pesar de que nuestro país es parte de la región que produce menos del 0,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), paga una costosa factura ambiental debido a los altos y persistentes niveles de pobreza. Factores como la ausencia de ordenamiento territorial, la exposición y riesgo de desastres para la población, la ineficiencia energética y la dependencia de combustibles fósiles y más aún los vacíos institucionales para la gestión ambiental.

Y es que a pesar de las leyes suscritas en nuestro país, la tala de árboles desmedida, los vertederos de residuos a ríos y lagos, el despilfarro de materiales a nuestro ecosistema está aún permitido. Ante estos actos, simplemente se acepta una "compensación ambiental" por estas acciones, talando 300 árboles existentes para plantar 2,000 arbustos.

Según estudios realizados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), el hombre tiene el 95% de responsabilidad de los nefastos efectos del cambio climático. Aun así, no tomamos las medidas concretas para mitigar los daños. Es decir, que ni los entes gubernamentales, empresa privada, ni los ciudadanos estamos tomando responsabilidad de nuestras acciones para con el medio ambiente.

El debate ante esta problemática se vuelva cada vez más acalorada, ya que en realidad los países desarrollados y la industria son los que han ayudado en gran manera a contaminar el planeta. Países que no han ratificado leyes que comprometen a la reducción de emisiones de gases, que en lugar de mantenerse estáticas, aumentan aún más cada año.

Pero no podemos culpar únicamente a la gran industria, ya que la mayoría de sus productos van a parar directamente a nuestras casas, día con día.
Entonces, no es únicamente culpa del gobierno que permite la apertura de basureros a cielo abierto o que empresas sin ninguna autorización desechen la basura en ríos o terrenos clandestinos; inculpar a todos aquellos que cuentan con el mayor porcentaje de fallas no simplifica las cosas ni soluciona nada; dejarle toda la responsabilidad a las grandes empresas, a las organizaciones ambientalistas o a la ONU tampoco cambia las cosas.

Debemos empezar a generar un cambio nosotros en nuestros hábitos cotidianos, iniciando por evitar los productos con grandes envoltorios o desconectando los aparatos electrónicos que no se estén utilizando. Debemos comenzar con cambios locales y propios para lograr cambios grandes y globales. Al final de todo, lo que pasa en la tierra, se queda en la tierra.

 

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