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futbol cancer PrincipalEl veterano futbolista inglés y el pequeño fanático del Sunderland, fallecido este viernes a causa de un cáncer terminal, tuvieron una amistad que dejó una lección de humanidad para todo el mundo.

Redacción: Agencia Foto: Redes 

 

 

Al futbolista inglés Jermain Defoe le llovieron todo tipo de críticas cuando decidió irse a jugar a la liga estadounidense. Tenía 31 años y talento suficiente para seguir en el máximo nivel. No obstante, contaba con muy pocos minutos en el Tottenham y decidió marcharse de la Premier League. Su rendimiento había comenzado a mermar a partir de 2012, año en que murió de su padre Jimmy. Falleció tras una larga batalla contra el cáncer de garganta. A Jermain le costó mucho reponerse emocionalmente de aquella perdida que lo tomó por sorpresa en plena Eurocopa. Son muchos los jugadores que eligen jugar en ligas modestas al cumplir más de 30 años. Son pocos los que lo hacen y después logran regresar a la élite.

Tres años después, en el pasado mes de marzo, Jermain Defoe volvió a vestir la camiseta de la selección de Inglaterra. Abrió el marcador en el triunfo 2-0 ante Lituania por Eliminatorias. A los 34 años, otra vez se mostraba en plenitud. Parte de su resurrección deportiva fue gracias a que el destino lo cruzó con Bradley Lowery, un niño de 6 años enfermo de cáncer con que el forjó una hermosa amistad. La lucha del pequeño Bradley inspiró notablemente a Defoe, quien aquella tarde salió al césped de Wembley tomado de su mano y convirtió un gol.

Este viernes, Bradley Lowery murió y Jermain Defoe perdió a uno de sus mejor amigos. Sin embargo, su emocionante historia será recordada por siempre.

Un vínculo de amor puro

Tras su corto pero fructífero periplo en el Toronto FC de la MLS, donde convirtió 11 goles en 19 partidos, Jermain Defoe regresó a la Premier League. En enero de 2015, fichó por el Sunderland, club que peleaba una vez más por no perder la categoría. Aportó cuatro goles en 17 partidos para conseguir el objetivo. Su experiencia y liderazgo lo colocaron en un lugar de privilegio dentro de la plantilla, además de ganarse el cariño de los aficionados, entre ellos, Bradley Lowery. Este niño originario de un pueblo llamado Blackhall Colliery, víctima de un neuroblastoma –un tipo de cáncer que afecta con mayor frecuencia a bebés y niños pequeños-, hacía de mascota de los jugadores en los partidos disputados en el Stadium of Lights. En un duelo ante Everton en septiembre de 2016, tomó por primera vez la mano de Jermain Defoe. Paulatinamente, se transformarían en una pareja inseparable.futbol cancer 2

El pequeño fue diagnosticado con cáncer cuando solo tenía 18 meses. Era un tumor grande que estaba ejerciendo presión sobre algunos de sus principales órganos y arterias. Después de una cirugía mayor y altas dosis de quimioterapia, había comenzado a mejorar. En ese encuentro ante Everton se habían recaudado más de 700.000 libras (900.000 dólares) para enviarlo a ser tratado de su enfermedad en Estados Unidos. Sin embargo, tristemente, el cáncer volvió en julio de 2016 y en diciembre su familia fue informada de que era terminal. Ya no había tratamiento capaz de curarlo. Los médicos confirmaron que se había encontrado un nuevo tumor en su cuello y que "se estaba propagando a un ritmo rápido".

Al conocer el diagnóstico, Jermain Defoe empezó a interesarse aún más por el chico. Se convirtió en su mejor amigo. Lograron una conexión especial. El pequeño hincha del Sunderland lo veía como un ídolo y su amistad empezó a trascender las fronteras del campo de juego: siempre que podía, el veterano delantero iba a visitarlo e intentaba pasar tiempo con él.

En febrero de este año, el vínculo especial entre Defoe y Lowery ya era inquebrantable. Los jugadores del Sunderland lo visitaron en el hospital y se viralizó en las redes sociales una imagen del futbolista acostado en la camilla junto al joven Bradley, que se durmió abrazándolo. "Tan pronto como entré en la habitación, se levantó de un salto y me dijo: '¡entra en la cama!'. El me cubrió con su manta y le dijo a su madre: '¿podrías apagar las luces?'. Sólo quería un abrazo y dormir", contó Defoe sobre aquella visita.

Para el 17 de mayo, día en que Bradley cumplió seis años, Defoe le dedicó un emotivo mensaje en las redes sociales y acudió como invitado sorpresa a su fiesta de cumpleaños. Compartieron muchos momentos dentro y fuera del campo de juego, por eso el futbolista lo eligió especialmente como acompañante para su regreso a la selección nacional.

 

 

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