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MarchaVidaEn el evento educativo que busca recordar a las víctimas del nazismo y contribuir a reducir la intolerancia participaron jóvenes de todo el mundo, sobrevivientes de los campos de exterminio y funcionarios del gobierno israelí. Los presentes caminaron los tres kilómetros que separan Auschwitz de Birkenau.

Redacción y Foto: Agencias

La Marcha Internacional por la Vida, el programa educativo que convoca a miles de personas de diferentes nacionalidades para homenajear a las víctimas del genocidio llevado a cabo por el nazismo, llegó el lunes a su fin tras concretarse una caminata silenciosa entre los campos de exterminio de Auschwitz y Birkenau, en Polonia, y un acto central en el sitio histórico.

Cerca de 12.000 jóvenes, en su mayoría judíos procedentes de Israel, participaron en la 26ª edición del evento en el antiguo centro de exterminio nazi compuesto por ambos campos, una reunión anual organizada para recordar a los millones de víctimas del Holocausto.

A los jóvenes se unieron algunos supervivientes del campo de concentración, así como representantes de varios gobiernos, entre ellos el ministro de Educación de Israel, Naftali Bennett, quien recordó la necesidad buscar alternativas para educar a las futuras generaciones sobre los trágicos efectos del Holocausto.

En esta ocasión, la marcha de tres kilómetros entre Auschwitz y Birkenau estuvo encabezada por Elisha Wiesel, hijo del superviviente y premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, fallecido el pasado año, quien encendió una antorcha en recuerdo de su padre. "Olvidar es volver a matar", dijo.

Durante el acto, que continuó el rabino de Tel Aviv, Israel Meir Lau, dijo: "Debemos seguir viniendo a este lugar, a Auschwitz, para recordar y contar la historia". "Educación es la palabra, para asegurarnos y prometer nuestra continuidad, nuestro futuro basado en el pasado", agregó.

El complejo Auschwitz-Birkenau fue el más grande de los campos de exterminio nazi y, según la mayoría de los historiadores, más de un millón de judíos fueron asesinados allí. Actualmente se ha convertido para el mundo entero en símbolo del Holocausto.

Desde su primera edición en 1988, la Marcha por la Vida ha logrado convocar a 250.000 personas de 52 países, según informaron los organizadores.