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fertilidad PrincipalHace poco un visitante del norte de China se tomó un respiro para fumar en las afueras del Perfect Family Hospital de Pequín. Los cigarrillos eran una de las razones por las que había llegado a la capital: creía que su hábito a la nicotina contribuía a dañar su fertilidad.

Redacción: Agencia    Foto: Redes

 

 

Ese hombre de negocios de 38 años, que pidió ser identificado por su apellido, Zhang, trabajó muy arduamente para impulsar su propio negocio junto a su esposa, de 35 años. Pero cuando estaban listos para tener hijos, empezaron los problemas. Así que los Zhang se convirtieron en una pareja más entre millones de chinos que acudieron al mercado asistido de salud reproductiva, que mueve USD 15 mil millones.

Pero hay una paradoja en China: A medida que el país relaja su política de tener solamente un hijo, factores como la baja calidad del esperma, embarazos tardíos u otras barreras sanitarias están haciendo que las mujeres se queden embarazadas con muchas dificultades. Como resultado, algunas empresas de China, Australia y algunas de California están uniendo esfuerzos para ayudar (y beneficiarse) del creciente mercado de esperanzados futuros padres.

Las familias en el país más poblado del mundo están dispuestas a pagar lo que sea por las terapias de fertilidad. Zhang dijo que su paquete para la FIV, o fertilización in Vitro, fue de 100,000 yanes (USD 14,700) por cada sesión.

"Ahora que nuestras condiciones económicas son mejores, todos queremos tener hijos, pero para muchos de nosotros resulta muy difícil. Después de fumar y beber durante tantos años en las cenas de negocios, ahora estoy pagando el peaje. Es complicado, tanto para mí como para mi esposa, poder concebir de forma natural. Por eso necesitamos ayuda", explicaba mientras se fumaba el segundo cigarrillo.

Durante décadas, las parejas que vivían en las zonas urbanas de china solo podían tener un hijo. Sin embargo, en 2015 se puso fin a esa política. El mercado chino de FIV ya movía USD 670 millones en 2016 y se espera que esa cifra llegue a los USD 1,500 millones en 2022, según el BIS Research. Suponiendo que el 65 por ciento de las parejas que no son fértiles opten por buscar tratamiento, el mercado total de salud reproductiva asistida podría costar unos USD 107,000 millones de yuanes (USD 15,800 millones), según la firma Hua Chuang Securities.

Los recuentos de esperma en China (medidos por el número de espermatozoides por milímetro) cayeron significativamente de 100 millones a principios de los setenta a tan solo 20 millones en 2012, de acuerdo a Yanzhong Huang, investigador senior de salud global en el Consejo de Relaciones Exteriores. Los mayores niveles de estrés que acompañan al desarrollo económico, la contaminación, el matrimonio y el parto tardío, el tabaquismo y el consumo de alcohol podrían ser factores que contribuyan a eso.

En 2015, una investigación realizada por el centro de China mostró que solo el 18 por ciento de los examinados tenían el semen lo suficiente sano como para ser donantes. Ese número había sido mucho mayor en 2001, con el 56 por ciento de los pacientes analizados, según los datos publicados en la revista médica Fertilidad y Esterilidad. Muchas mujeres chinas, mientras tanto, prefieren tener hijos más adelante mientras se enfocan en sus carreras profesionales.

Sin embargo, el deseo de tener hijos biológicos es algo que les preocupa mucho. Es por esa razón que se está impulsando la demanda de servicios como la FIV.

Virtus Health Ltd., una empresa australiana que ofrece tratamientos de fertilidad, recibe ofertas de firmas chinas en busca de asociaciones ya que obtener una licencia local resulta difícil. Por tanto, Virtus trabaja con agencias de turismo médico en China que ayudan a los pacientes a llegar a sus clínicas de Australia y Singapur. Tiene especialistas en fertilidad que hablan chino, al igual que los científicos y las enfermeras. Su sitio web también está traducido al chino, según la directora ejecutiva de la empresa, Sue Channon.

A miles de kilómetros de distancia está Mark Surrey, cofundador y director médico del Centro Reproductivo del sur de California, en Beverly Hills. Él dice que cerca del veinte por ciento de sus pacientes vinieron de China durante el último año.

"Hay un número creciente de personas de China que tienen los medios socioeconómicos para elegir qué tipo de tecnología reproductiva les gustaría utilizar", comenta Surrey. Entre otros servicios, las clínicas del centro de California ofrecen pruebas para saber el género del embrión. Esos servicios pueden ser bastante atractivos para los pacientes de China continental, donde la selección de género está prohibida.

"Las instalaciones públicas chinas están sobrecargadas, y eso afecta significativamente a la experiencia del paciente", agrega Roberta Lipson, directora ejecutiva de United Family Healthcare, propiedad del Shanghai Fosun Pharmaceutical Group en China.

Su compañía lleva más de dos años realizando servicios de FIV y otros servicios del mismo campo en la ciudad de Tianjin, y ha trabajado en China, en el Reino Unido y Australia. "Esperamos tener una licencia para operar en otras ciudades de China y así proporcionar una opción más conveniente para los pacientes", señala Lipson en un correo electrónico.

Sin embargo, los pacientes chinos se enfrentan a una serie de obstáculos reguladores. Las mujeres solteras, por ejemplo, no pueden congelar sus óvulos en el país. Tales restricciones hace que muchas personas consideren la opción de viajar al extranjero.