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PiñeraPrincipalEl exmandatario chileno Sebastián Piñera, favorito para ganar las elecciones generales del próximo 19 de noviembre, prometió "corregir", en caso de resultar electo, las grandes reformas implementadas por la socialista Michelle Bachelet.

Redacción y foto: Agencia EFE

 

 

Sólido al frente de todos los sondeos, con una intención de votos del 44%, Piñera aseguró en una entrevista con el diario La Tercera que su intención es hacer un gobierno "muy distinto al actual".

En esta línea, aseguró que modificará la reforma laboral, tributaria y educacional implementada por la mandataria socialista.

"Las reformas tributarias, educacional y laboral tienen fallas estructurales que vamos a corregir", afirmó el exmandatario, que entregó el poder en 2014 a Bachelet después de un primer gobierno de cuatro años (2010-2014).

Durante su primer año de gobierno, Bachelet logró aprobar una reforma tributaria destinada a financiar la reforma educativa a partir de una mayor recaudación fiscal (3% del PIB, equivalente a unos 8.300 millones de dólares), aumentando los impuestos a las empresas.

Con la promesa de instaurar educación pública, gratuita y de calidad, Bachelet inició también una ambiciosa reforma para acabar con el sistema educativo heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La reforma eliminó la selección de estudiantes y acabó con los copagos por parte de los padres en los establecimientos que reciben aportes del Estado. Unos 380.000 estudiantes universitarios estudian gratis, aunque la gratuidad total quedó comprometida en plazos que dependen de variables económicas.

Al mismo tiempo, se aprobó una reforma laboral que reestableció el derecho a huelga efectiva.

"La reforma tributaria frenó el crecimiento, la inversión, la innovación y el emprendimiento. La reforma laboral frenó la capacidad de crear empleo y transfirió el poder desde el trabajador a los sindicatos. La reforma educacional tiene a la educación estancada", dijo Piñera.

El empresario, no obstante, aseguró que no quitará la gratuidad de la que goza el 60% de los estudiantes de educación superior más pobres del país.