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Solidario, carismático, risueño, un hombre dispuesto a luchar por las buenas causas, versátil, apasionado por lo que hace, un hombre inteligente y amante del trabajo en equipo… estas son algunas de las cualidades que describen a la perfección al Director General de la Policía Nacional Civil, Comisionado Howard Augusto Cotto Castaneda y a quien logramos sacar la calidez humana que lleva dentro, un poco más allá de la figura pública, que vemos con frecuencia en la pantalla chica. El hijo que siguió los pasos de su padre, el padre de familia, el amigo, el policía… En el especial del Día del padre.

Por:  Nancy Pérez  y Milady Cruz      Fotos: Ernesto Martínez/Cortesía

Howard Augusto Cotto Castaneda es un hombre de expresión seria, sereno que ante las cámaras nunca baja su perfil, pero que al conocerlo de cerca, se descubre a un ser carismático, risueño, generoso, exigente… a través de su mirada fuerte denotamos a una persona equilibrada, intuitiva, muy sensible, ecuánime y versátil, él reveló que ha traspasado los límites de la pasión por su trabajo, al cual le saca el mayor partido.

Un hombre que respira el amor incalculable de su padre, Don Augusto Cotto, quien fue el mentor de su vida y que aún lo sigue siendo, pues le inculcó valores como la solidaridad con las personas más necesitadas. Su vida giró en torno a ese ser especial, que hizo de su primogénito la calidad de ser humano que ahora es.

“Los padres inculcan muchos valores pero el valor que a mí me mueve y el que en la casa era innegociable era la solidaridad. Ver a una persona sufrir y no hacer nada, eso no era permitido”, exteriorizó.PNC8

Es por ello, que hasta la fecha y con el transcurrir de los años le es imposible ver a alguien sufrir.

“La indolencia ante el dolor ajeno no puedo, con las personas más vulnerables, los niños, ancianos, es algo que me taladra hasta que hago algo”, reveló.

Y aunque su relación con sus progenitores fue muy buena aseguró que con su papá mantuvo una correspondencia más fuerte por eso lo recuerda como un ser con quien siempre jugó, le hizo barra para practicar fútbol, acompañó al estadio, mientras su madre también lo acompañó, en el desarrollo de sus sueños de niño.

"Considero que mi madre, una mujer valiente como ninguna, supo sacar adelante sola a sus cuatro hijos, en un país donde no contaba con el apoyo de nadie. Fue una mujer admirable que supo ser el padre, que un día nos faltó", precisó en referencia al incondicional apoyo que su madre le brindó a él y a sus hermanos.

Por eso, la muerte de su padre a la edad de 14 años revela fue muy dura y le afectó mucho por ser muy cercano a él. “Mi relación más fuerte fue con él, de hecho la vida me cambió mucho con su muerte”, expresó con equilibrio, a pesar de que guarda su dolor dentro suyo… “porque la comunicación con mi mamá era normal”.

Comparte que fue su padre un Pastor Bautista a quien le gustaba mucho ayudar a los demás, algo que le trajo contrariedades y por lo que debieron abandonar el país y radicar en México.

Pese a que su madre no era religiosa, sino increyente, ella reconocía: “Que los que creen en Dios, tienen una gran ventaja porque cuando tienen un problema se agarran de Dios”, algo de lo que aún está convencida a sus 80 años.

Infancia de cerca con los yoyos, el trompo y el balompié

cotto1Howard Augusto, quien nació en 1965 y salió del país a la  edad de dos años, afirmó que tuvo una niñez muy feliz, donde tuvo la oportunidad de jugar desde chibolas, trompo, yoyo, béisbol, básquet ball y su pasión más fuerte el  fútbol.

“La niñez la viví en México, como estudiante era bueno, no era la gran lumbrera, pero no dejaba materias”, apuntó.

La relación con sus tres hermanos, dos hombres y una mujer siempre fue bonita asevera y donde ser el mayor requería cierta responsabilidad.

De pequeño recuerda hizo varias travesuras, una de esas fue cuando se organizaron con un grupo de niños del edificio donde vivían y decidieron lanzar huevos a las calles y a los carros que pasaban.

Pero como toda travesura trae sus consecuencias, dice él que una de las personas llegó hasta donde ellos y tocó la puerta, sin esperar que quien saldría fuera su padre, a quien le pusieron la queja de sus diabluras.

Como todo adolescente de 12 años comparte que esperó cuatro días la llamada de atención de su padre, pero nada, la mejor llamada de atención fue ese silencio profundo que dio su papá. Recuerda que le comentó a su mamá porqué se sentía mal, y fue ella quien le aconsejó que hablara con su papá porque era la persona indicada.

Fue así como le contó a él y este no le dio castigo porque ya sabía toda la angustia que había pasado durante cuatro días, pero sí lo puso a lavar el carro para que repusiera el dinero que había pagado.

Entre las balas y el amor

El Director General de la corporación policial y a quien le apasiona escuchar rock progresivo de bandas británicas como Pink Floyd y Queen relata que llegó a El Salvador en 1984 por la guerra, porque en México no lo movía la pasión, mencionó entre risas, ni él se lo creía.

Estudiar en la Unión Soviética, Bulgaria, Cuba, entre otros países, le permitió instruirse tanto en Ciencias Políticas y Entrenamiento Militar, que pudo poner en práctica cuando llego directamente al frente de la guerra.

cotto3 1“Para mí fue bien chistoso porque no había vivido en San Salvador, pues de México me fui a Europa, aquí estuve en San Salvador tres días y luego me fui al Occidente, Santa Ana y ya no salí hasta que se firmaron los Acuerdos de Paz”, rememora con emoción.

Al consultarle porqué decidió incorporarse a las filas de la guerrilla, no dudo, en enunciar que siempre buscó la lucha por la justicia, inspirado siempre por su padre Don Augusto.

“Mi padre jugó un papel fundamental en mi vida, a pesar que él tuvo una virtud porque siempre me habló de estos temas, nunca me indujo”, reiteró.

Incluso sin saberlo su padre mantuvo una relación cercana con Monseñor Romero, por eso solo recuerda que a su casa de México llegó para reunirse con líderes religiosos de otras denominaciones. “Yo tenía 12 años para esa época”.

Pasión por la vida, su trabajo y la familia

Él es también amante del jazz, se describe como un hombre apasionado por todo lo que hace por iniciativa propia, por lo que asegura que si siente pasión, llega hasta los límites de lo que sea, hasta dar la vida si es necesario.

Prueba de ello, es que su entrega total por el trabajo, le hace pasar muy poco tiempo con su familia. “Yo veo a mis hijos despiertos hasta el domingo en la tarde, y los vuelvo a ver despiertos hasta el sábado en la mañana… a veces ni los veo todo el fin de semana. He pasado sin verlos hasta 15 días corridos y sin necesidad de irme a otro país. Si uno no es así en un trabajo no llega lejos y no hace la diferencia”, menciona.

Aunque es consciente que es un rol muy complicado, pero que le  mueve más la pasión “y eso por ratos no es ganga”.

“No fui padre tan joven, fui papá a los 30 casi 31, tengo 50 años, mi hija no ha cumplido ni los 20, Sofía tiene 13 y Sergio que tiene casi cuatro”… de hecho, él mencionó que también llega a su casa a la una o dos de la madrugada por estar dedicado a su mayor pasión. “Cuando todos se van, yo me quedo trabajando”.

cotto2 1En cuanto a sus tiempos libres, él no tiene ninguna dificultad en arregla el jardín, la chapa de una puerta, cocinar, ya que en la guerra aprendió a hacer muchas cosas, menos a hacer tortillas… “Aprendí a trapear, lavar ropa, moler en los molinos, de todo un poco”, dijo entre risas.

Entre sus anécdotas, trae a su memoria cuando fue observador policial de las Naciones Unidas en Haití, donde resalta que llegó hasta a cocinarles a los demás agentes y sub inspectores. “Yo les cocinaba espagueti y lasaña”, exclamó.

Y aunque no es muy sagaz en la cocina, sí acepta que disfruta de hacer recetas de lasaña con carne molida, al igual que la de queso con loroco, sus especialidades favoritas y delicia italiana.

En sus espacios de sosiego, disfruta de hacer fotografías, aunque es sincero en detallar que no sabe mucho y nunca ha recibido un curso especializado.

Agrega que un fotógrafo profesional, un día le dijo que hay gente que nace teniendo un ojo para un buen ángulo, y él lo tenía. “Me gusta mucho la fotografía de detalle, agarrar a la gente de lejos, a las personas cuando no se dan cuenta, eso es lo bonito de las fotos, no las posadas”, reiteró.

Su pasión más tangible

Trabajar por 23 años en la Policía Nacional Civil ha sido para él lo más valioso y su pasión más tangible producto de los Acuerdos de Paz. “Resulta ser que para alguien que en su esquema de vida lo mueve algo como el tema de la solidaridad, no creo haya muchos lugares donde uno pueda ser solidario, servir y vivir de eso”, subrayó.

PNCPrincipalEs por eso que añade que la PNC es eso, aunque  prima más la pasión por lo que hace.

Al cuestionarle cómo quiere que las personas lo recuerden, expresó que esa pregunta le queda muy grande, pero que “quisiera que la gente me recordara como alguien que puede tomar medidas drásticas y duras pero que nunca perdió la sensibilidad de un ser humano”, destacó.

“El día que a mí el niño que está llorando por su papá o su mamá no me haga llorar, ya ahí diré me tengo que ir, pero si a mí no me conmueve el maltrato de un niño o un anciano ya perdí el sentido de la vida”, confesó.

Además, como profesional disfruta trabajar en equipo y que al hacerlo valora mucho desde la opinión de un comisionado o un agente.  De ellos es quien recibe los mejores consejos y eso no le afecta nada.

Howard Augusto Cotto es amante de la buena lectura como los del escritor Eduardo Galeano; se considera ser una persona no rencorosa, ya que su padre le enseñó algo y que marcó su personalidad: “Cuando le des la mano a alguien, que sea para levantarlo, no para terminar de botarlo, nadie que veas en desventaja tienes el derecho a terminar de dañarlo”… “Si te trataron mal, no trates mal porque ese que te trató mal no tiene nada que enseñarte”, aconsejó durante nuestra plática.

Para el Director General de la PNC, la clave de su éxito estriba en tratar siempre bien a la gente y ser apasionado con lo que hace.

PNC4 1“Yo necesito convencer a la gente, pero no tratándola mal. La fuerza del ejemplo marca, sirve para que vean que como jefe no trato mal. La gente está con uno por convicción no por miedo. Trabajar en equipo no me cuesta”, declaró.

Él cree firmemente que el trabajo en equipo permite que fluyan mejor las ideas, ha adoptado que todos pueden decir lo que piensan siempre con respeto. “Eso crea soluciones, porque hace que el equipo trabaje por un mismo fin”, destacó.

“A veces grandes ideas de acciones policiales las ha propuesto un agente, un cabo, un sargento, las buenas ideas son democráticas”.

Con la convicción de un hombre que dirige a más de 28, 000 agentes, hombres y mujeres soñadores, valientes y que entregan su vida por proteger la de otros seres humanos, no dudó, en abrir su corazón y cerrar esta impresionante entrevista con su frase favorita del poeta cubano Eliseo Alberto Diego: “Si un segundo basta para morir, debe bastar para cambiar”... y en efecto, él fue esplendido porque gracias a la influencia de su padre siempre ha luchado por un mundo más justo.

             

                                 De botas, insignias y otros sabores…

Dios: autoridad ¿Cree en Él? más o menos, responde.

Deporte: el fútbol.

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PNC: pasión.

Familia: solidaridad.

Botas: caminos.

Uniforme: autoridad.

Comida: mariscos

Bebida preferida: limonada con soda.

Libro de cabecera: Las Venas Abiertas de América Latina y luego una trilogía de libros, pero hay uno que se llama Memorias del Fuego, El Siglo del Viento.

Música: Rock en inglés y Latinoamericano. Me gusta Fito Páez, Charlie García, todos esos cantantes argentinos, entre otros.

El amor: el motor de la vida.

Hipocresía: enfermedad.

Mujer: lo máximo.

Padres: raíces.

El Salvador: maravilloso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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