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En una plática íntima, Amanda Hernández, propietaria de Amanda's Salón, abrió su corazón para contar su vida y profesar su amor por el Creador.

 Por Nancy Pérez - Fotos: Giovanni Lemus

amandas2Si la vida de ella se pudiera resumir en una sola palabra, esa sería “perseverancia”. Sus años  los ha transitado por caminos de altas y bajas sin que las circunstancias la hayan alejado de sus objetivos y de Dios.

Actitud que aprendió en su infancia gracias a su madre, una mujer humilde pero que supo sembrar en ella valores y principios, así como disciplina con la que moldeo su carácter.

Y aunque nació en un hogar difuso, sin la figura paterna, en su memoria guarda esa imagen de su progenitor en un escritorio donde a sus 12 años un día le habló de integridad, perseverancia, constancia, convicción, suficiente para que captara de él la esencia como ser humano.

Palabras que con el tiempo tuvieron eco en su vida y le ayudaron a ser la mujer que es hoy. Ver a su madre tan joven y tan desprotegida, preocupada por el futuro de sus tres hijas la hizo madurar antes de tiempo por ser la hija mayor.

“Que bendición que ella me crió con disciplina y responsabilidad, ella me enseñó a poderme desenvolver, a que si quería algo en la vida, tenía que trabajar y esforzarme para conseguir lo que quería”.

Es gracias a su madre y a su abuela que poco a poco Amanda fue formando su carácter a través del sufrimiento que miró en ella.

En su mente guarda ese recuerdo cuando a esa edad percibió a su madre cuando un derrame le fue doblegando el rostro, un cuadro que fue para ella muy impresionante y que le fue marcando su niñez.

 Su hermana Xenia de Zayas que siempre ha estado junto a ella en las buenas y en las malas, ha sido su paño de lágrimas, le manifestó que era el momento de abrir Amanda´s Salón Metrocentro, un 6 de mayo de 1991.

Ahora que retrocede en el tiempo reconoce que las palabras tienen poder cuando salen de la boca y confías en el Creador.

“Yo recuerdo que quería trabajar para ayudar a mi madre sin imaginar que Dios tomaba en cuenta mi sueño porque quería honrarla y proveerle de todo lo que necesitaba. El señor fue poniendo a las personas idóneas en mi camino”.

A sus 15 años su mamá la inscribe en una academia para que estudiara cosmetología fue ahí donde conoció a doña Lolita de Bran quien se convirtió además de maestra en su amiga, confidente y todo lo que un ser humano necesitaba para formarse.

Fue su mentora quien le enseñó a amar su profesión y apasionarse y la instruyó a trabajar no solo por el dinero.

Su actitud de lucha hizo que durante 15 años fuese una empleada feliz y no frustrada gracias a un consejo. “Usted no trabaja para los dueños de la empresa, trabaja para usted y lo que usted dé eso va a recibir”.

Durante ese tiempo esa fue su escuela donde vio lo bueno y lo malo, una empresa que se preocupó por los clientes, pero también observó  gente que era indiferente con las personas. 

Amanda, una mujer sencilla y honesta recuerda que en ese momento le pidió a Dios que quitara de su vida todo aquello que no le gustaba, pidió fortaleza en  esas áreas débiles de su vida para mejorar.

Recuerda que su amiga Martha Rina Portillo le presentó a su hermana (Ana Julia de Cabezas) una persona que desde que la conoció la quiso como una hija. “Recuerdo que un día orando Dios le dijo a ella: Dale a Amanda todo lo que tienes y ella me entregó lo único que tenía para que naciera Amanda Salón”.

Tiene muy presente que “Amanda´s Salón nació en el corazón de Dios, porque fue él quien uso a Ana Julia de Cabezas para crear mi propia empresa”.

amandas4Durante la conversación, Amanda con una sonrisa agradable declara que Dios ha usado a muchas mujeres para impactar en su vida. Primero su madre, luego su maestra y posterior su madre espiritual quien le ha modelado a un Cristo que ella no conocía.

Es así como un 17 de marzo de 1986 y a sus 33 años fundó Amanda´s Salón en la avenida Masferrer, en colonia Escalón  con la colaboración de tres personas.

Reconoce que  durante ese tiempo fue paciente y no anduvo de prisa, “cuando mi madre espiritual me entregó el dinero me dijo: Sea siempre noble, justa y no se olvide quien se lo dio, Dios”.

Amanda,  madre de Miguel Ángel y María Esmeralda acepta que quien gobernó la empresa fue el Señor y ella solo fue su administradora. “Para ese entonces nadie creía que una mujer joven, sin esposo y sin dinero de repente surgiera de la nada. Pero yo sabía que todo venía del Creador”.

Poco a poco el crecimiento de Amanda se dio gracias a su dedicación y servicio que también  fue cultivando en sus colaboradoras quienes comenzaron a conocer al cliente y atenderle, algo que sus usuarios siempre les gusto.

Durante esta época el apoyo de su madre y sus hijos fue clave para que siguiera creciendo no solo como administradora de lo que el señor le había dado sino como una mujer integral (madre, hija, amiga, administradora, compañera).

“Quería que todos tuviéramos el mismo sentir y el mismo acuerdo, que nadie quisiera meterle zancadía a nadie, les he transmitido que Amanda´s  Salón no es Amanda Hernández sino que somos todas”.

La ahora abuela de Patricia Micaela y Miguel Ángel recuerda que desde que comenzó a administrar Amanda´s Salón siempre aspiró que todas brillaran porque su luz un día se iba a apagar, y quería dejar ese sentir que la luz del creador nunca se iba de sus vidas.

Una mujer exitosa y visionaria

amandas3Su larga trayectoria le ha permitido capacitarse en países como: Rusia, Italia, Alemania, España, la cuna de su perfeccionamiento.

Esta mujer emprendedora tuvo que sortear varios obstáculos en su vida, según nos comentó hubo momentos que no tenía para pagar planilla o realizar un pago a los proveedores, más sin embargo nunca desfalleció, al contrario se tomó de las manos del Señor y él siempre le respondió”.

En ese momento Amanda hace una pausa para hacer referencia del salmo 40:“Pacientemente espere y Jehová oyó e inclinó su oído”.

Como un ejemplo de superación y crecimiento ella también salió avante del conflicto armado así como el terremoto. No tenía miedo  a las crisis, al contrario, estas fueron oportunidades para ella. “En la guerra no tenía planta pero Dios me dio la creatividad para hacer el trabajo, todos fueron desafíos para mantener la empresa. Recuerdo que pasamos diez días sin abrir el salón”.

 Parte de su personal también se ha capacitado en Europa, en la región y el Caribe. 

Un 6 de mayo de 1991 abrió la segunda sucursal de Amanda´s Salón Metrocentro, lo cual le permitió abarcar otro sector así como crear nuevas fuentes de empleo a siete personas más a quienes siempre se preocupó por capacitar porque su filosofía de trabajo siempre ha sido la atención al cliente.

Su profesionalismo y entrega poco a poco le abrieron las puertas para que fuese la encargada oficial de certámenes de belleza, revistas de moda, reinados de café, no obstante su mayor privilegio era ver que la gente entraba por la puerta y ella les pudiera servir así como su familia de trabajo.

Su espíritu visionario y entusiasta hizo que nunca perdiera el rumbo y siempre tuviera en mente que el Señor ponía todo en mis manos para que ella solo lo administrara. El 12 de diciembre de 2004 abrió su tercera sucursal Amanda´s Salon Multiplaza.   

A prueba de fuego

amandas5Un año después de haber inaugurado su tercera sucursal, Amanda atraviesa una nueva prueba. Un médico le informa que debe someterse a una operación muy delicada porque tenía un “tumor”.

“Yo tuve miedo y le dije al doctor que iba a regresar, pero como me lo pintó tan dramático me deje ingresar, me hicieron una operación de alto riesgo donde tocaron órganos vitales como el páncreas, el hígado y el baso. Operación que muy poca gente resiste, recuerdo que estuve en la UCI 12 días”.

Amanda con ojos cabizbajos cuenta que años después se enteró que ese tumor nunca existió, pero ella es consciente que las cosas malas no hay que andarlas derramando y es mejor darle gracias al Creador por la vida.

Recuerda que por designios de la vida se enteró que lo único que  tuvo fue pancreatitis, pero menciona que Dios tiene siempre un plan, porque no se mueve la hoja de un árbol sin su voluntad.

Es después de salir de la operación que al entrar al piso donde estaba su cuarto queda maravillada de cuantas flores le habían llevado como muestra de cariño, flores que jamás nunca había visto en su vida.

Con nostalgia en sus ojos comentó que luego de ver esa escena se puso sentimental y rompió esa coraza que había tenido durante todos esos años y lloró  como una niña.

Pero las pruebas no terminaron, lastimosamente después de tres días de haber salido de la operación estaba descompensada y había tenido una absorción gástrica, se le había quemado el pulmón.

Comparte con nuestros lectores que el milagro más grande fue haber reconocido que Jesús no habitaba en su corazón, hizo una reflexión y se puso a cuentas con él, pidió perdón y le dijo algo tan vital: “Toma el control  y lo que suceda va a ser lo mejor para mi vida, y si tú me quieres llevar quiero estar lista para que tú me lleves”.

“Recuerdo que íbamos en la ambulancia con mi hijo mayor, un siervo de Dios, Miguel Ángel, joven que renunció a su carrera de ingeniería industrial para servirle al mejor jefe, el que mejor paga, el que nunca lo va a dejar sin trabajo… él iba conmigo y le daba todas las indicaciones para que junto a mi hija María Esmeralda siguieran las indicaciones”.

Todo ese tiempo fueron meses sin esperanza para sus hijos, no había diagnóstico y la mujer entusiasta que amaba su trabajo  se iba poniendo peor, sus órganos vitales se descompensaron y por tener los ojos abiertos  le dio una conjuntivitis hemorrágica.

Pero eso no fue todo, sus ojos se le llenaron de sangre, se le desarrolló una diabetes y  sus riñones ya  no le funcionaron.

Cada día que pasaba decían que en poco tiempo la enterrarían, daban pocas esperanzas de vida, pero sus hijos y demás  familia así como gente que la conocía se unieron en fe. 

Amanda que tiene un alma de artista y que así como a un pintor le apasiona dibujar y a ella le fascina  transformar reconoce que en ese momento le sucedió algo sobre natural porque todo ese tiempo Dios la tuvo en sus brazos. 

No obstante, las crisis volvían en ella, y es cuando los médicos pronostican que ya no aguantaría más, sin embargo sus hijos, hermanos así como su padre y su amigo incondicional Gustavo Rivas oraron por su vida.

Mis hijos habían hecho un pacto para el Señor y es por ello que cada día las noticias fueron cada vez mejores. “Ellos dijeron que si despertaba iba a ser para algo donde le sirviera a él”

 Así fue como después de estar en coma despertó y descubrió que el que le entregará el control al Señor fue la paz que sobre pasa todo entendimiento humano.

Las pruebas no habían terminado ahí porque debía volver a ser operada porque el paso del estómago se le había obstruido, pero no lo hacían por su condición física. 

No obstante, Dios siempre obrando permitió que el Doctor Eduardo Castillo asumiera la delicada operación. Amanda recordó  en ese  momento Josué 1.9  “Esfuérzate, se valiente, no temas  porque Jehová tu Dios estará contigo”

“El anhelo de superarme me hizo vivir afanada, deje de disfrutar momentos lindos de ver a mi hijo cuando le salió su primer diente, cuando se cayó y no estuve ahí para sobarlo, creo que el precio que se paga es alto, pero ha habido mucha bondad en mis hijos porque nunca me han recriminado nada, y solo me dicen mamá tu deseo de superación ha sido el nuestro, porque si tú no te hubieras sentido desafiada no nos hubieras motivado a ser alguien en la vida”.- Amanda Hernández

Creció en el campo, junto a la naturaleza

Entre sus recuerdos alberga el que un día vio por la ventana un árbol y vio una la luz, en ese mismo día también llovió, y ella quería sentir la lluvia, quería aprovechar esa experiencia que había dejado de disfrutar por su afán de trabajar.

Amanda trae a su recuerdo que el día que salió entre tres personas la subieron al carro, incluyendo un paletero, pero lo más asombroso para ella fue que al llegar a su casa, entro caminando a esa morada que un día soñó y que Dios se la dio.

Ahora Amanda disfruta de esa casa de campo que le pidió al Señor y donde ahora también hay gallinas, chumpipes, árboles frutales, así como su huerto casero. 

Ella relata que cuando llegó a su casa quedó sorprendida de ver que habían sembrado “muchas berenjenas, güisquiles, agradecí de todo corazón lo que él había hecho en mi vida”.

Después de unos meses de reposo tuvo que regresar donde el cirujano para ver su condición y para honra de Dios su pulmón no era el mismo pues Dios le había dado uno mejor, no tenía diabetes, y su sangre no estaba contaminada. Dios la había sanado por completo.

“Ahora mi fe es férrea y con convicción, estoy convencida que esta empresa la sostuvo el señor porque desde un inicio supe que él era el fundamento”.- Amanda Hernández

Desde su recuperación comenta que ha aprendido a compartir utilidades y le cocina a sus colaboradoras cada semana, porque sabe que es una bendición poderles también servir a ellas.Ahora disfruta de sus tiempos libres yendo a clases de pintura, hacer velas y cocinar en especial a sus 40 colaboradoras que nunca la dejaron sola y siempre le echaron ganas mientras ella estuvo en el hospital.Sin imaginar con el correr de los años, Amanda construyó todo un imperio de estilistas, cosmetólogas, masajistas, entre otros y es la directora artística y creativa de Amanda´s Salón, gracias a la obra del Señor.

Disfruta de la comida italiana y la española, su tiempo libre lo disfruta también visitando a persona que llenan su vida, así como a esos amigos que conserva desde que tenía ocho años.

Aunque confiesa que luego de lo sucedido es más hogareña y disfruta de la naturaleza y el campo.La mujer que sin imaginar un día me hizo llorar, también compartió a las mujeres el deseo de expresar que nunca se rindan, ya que el temor llega a paralizar nuestras vidas. Para Amanda Dios es todo para ella, pues la hace una persona honesta e integra. “Si vives sin Dios es como ir en un barco a la deriva y hundirse, él tiene que ser el capitán de nuestra vida, él tiene el mapa, el manual que nos ha dejado, para podernos conducir”.