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BETANCOURTPrincipal


Tratar de dar lo mejor a los pacientes de una forma sincera, amigable, honesta y hablando siempre con la verdad, ha permitido que desde hace diez años la marca Ortodoncia Betancourt y los ortodoncistas Roberto Betancourt y Ana Beatriz disfruten del cariño y fidelidad de sus pacientes.

Redacción: Nancy Pérez

Fotos: Ernesto Martínez

Con un semblante sereno, amigable encontramos al ortodoncista Roberto Betancourt, quien diez de sus 39 años los ha pasado haciendo eso que disfruta: devolver la sonrisa a sus pacientes.DR.Principal

Un hombre que confiesa que desde pequeño le pidió a Dios que jamás le soltara de la mano por más que él quisiera soltarse, sino más bien le llevará por donde tendría que pasar. Algo que con certeza reconoce que hasta el día de hoy así ha sido.

Su fidelidad al creador por todos estos años le ha permitido que ahora, Roberto Betancourt sea un reconocido ortodoncista que nunca se imaginó que podría llegar adonde ahora se encuentra, al frente junto a su esposa de las clínicas más reconocidas: Ortodoncia Betancourt .

Rememora que de niño siempre se caracterizó por ser un pequeño con unos dientes en mala posición, por eso no era extraño que le conocieran como el conejo Quick, que además fue inquieto, rebelde y que con el correr de los años le gustó organizar las fiestas, escaparse del colegio y quien por más que estudiaba no pasaba con buenas notas.

DR10Un chiquillo que esperaba que al levantarse cada mañana Dios le hubiera hecho el milagro, de cambiarles sus dientes a unos más alineados y perfectos.

Por eso desde los 12 años tuvo esa  idea de estudiar ortodoncia, porque quería que los niños no tuvieran el problema que él había experimentado, un sueño que más adelante le movería más. “Entonces sucedió arreglé mis dientes, cuando ya los vi lindos, seguía motivadísimo… era el paciente más perfecto, procuraba cuidarme”.

Nacer en una cuna modesta donde su madre era panadera y su padre un empleado de la empresa privada, le permitió conocer el esfuerzo que sus progenitores hacían para dar la educación a sus cinco hijos, siendo él el segundo.

Para sus amigos que ahora lo ven es increíble lo que ha logrado pues siempre fue el niño y joven tremendo del colegio.

Pero lo que nadie sabía es que Dios le tendría un cambio en su vida y que llegaría después de conocer a Ana Beatriz, quien ahora es su esposa y madre de sus cuatro hijos.

Rememora, que cuando se encontraba en el segundo semestre de su carrera sus padres enfrentaban una crisis económica familiar, pues su padre se había quedado sin empleo.DR6

Depender de su familia le llevó a experimentar miedo, pero fue ella quien le dio fuerza para que se convirtiera en un buen estudiante porque no lo era.

“Ella logró entender la esencia de lo que yo buscaba y me agarró y me llevó de la mano”.

Es en ese preciso momento que Betancourt logra entender en la situación en que se encontraba perdido en el segundo ciclo de su carrera, por lo que los consejos de Ana Beatriz hicieron mella en él. Ella lo aconseja que quien debe asumir el compromiso es él y dedicarse al estudio.

Recuerda que lo primero que hizo fue llevarle las notas a su padre, quien al verlas solo le dijo que no lo podría lograr, a lo que él solo respondió Ana me va apoyar.

Con voz entrecortada y como si volviese al pasado se muestra sensible y  comparte que necesitaba en todas las notas nueves y diez, pero que desde esa vez no volvió a fallar y comenzó a obtener buenas calificaciones.

“Estudiaba día, noche, tarde y la madrugada, y ella no lo necesitaba, y es ahí cuando uno conoce el amor puro, una persona que apuesta por el que no vale nada o por el que a saber si lo podrá hacer y se enamora perdidamente y te apoya y te quiere… es cuando realmente uno dice… esa mujer vale la pena”.

DR11Ahora es consciente que cuando alguien se enamora es cuando conoce el amor puro. “No hay hombre que esté arriba que no tenga una mujer abajo o atrás empujándolo. Ella desde un inició siempre me apoyó y creyó en mi”.

“Después de eso, mi giro cambió e iba para arriba con las materias. Salimos bien, no fui el mejor CUM pero salimos adelante.”

Desde ese momento Roberto Betancourt decidió cambiar todo lo que fuera y buscar lo que quería para poder llegar a la meta. “Puedo cambiar todo lo que sea, pero la meta hay que hacerla”.

Con el tiempo, salir del año social les motivó estudiar el posgrado, pese a que ella quería prepararse en México y él en España, al final llegaron a un acuerdo y es así como deciden viajar a España.

A un año y medio de casados, deciden entonces emprender juntos el sueño de convertirse en ortodoncistas y prepararse en España, donde tuvieron que buscar en diferentes universidades porque en la primera (Intercontinental de Barcelona) que habían optado no lograron pasar los exámenes.DR8 1

“El nivel latinoamericano es bien distinto al nivel Europeo y quizás en todo, pero aprendimos y lo que teníamos eran 15 días más para ir y buscar cualquier sitio donde nos abrieran una puerta…fuimos a la Universidad de Oviedo, Santiago de Compostela, a Madrid a la Universidad Complutense, Barcelona, Valencia. A todas y en todas no encontramos una ventana abierta”.

Pero lo que no sabían es que la opción estaría en Sevilla, donde son atendidos por el director del máster y con quien se comunicaron para poder estudiar.

“En esa misma noche salimos. Estábamos en Santiago de Compostela y salimos a Sevilla en tren toda la noche, fueron doce horas o más, llegamos directo a la entrevista y él dijo que sentía el deseo de ayudarle a Latinoamérica porque sabía que el nivel de ortodoncia necesitaba mejorar”.

Recuerda que se sometieron a los exámenes y no lo pasaron, pero él comentó que después se comunicaría con ellos. Por eso desde el día que aterrizaron en El Salvador escribieron casi por dos meses, diciendo que esperaban su respuesta, por su insistencia dieron la oportunidad y sus padres les apoyaron para que continuaran su estudio.

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Sin imaginar lo que el destino les depararía, el doctor les dice que solo tiene una plaza y que debían elegir quién de los dos se quedaba. La obra de Dios fue tan grande que del grupo que ya se había seleccionado una de sus compañeras decide desistir porque no se sentía a gusto con estudiar ortodoncia y se decidía por otro posgrado.

“Al siguiente día, nos llama a los dos y nos dice tenéis suerte, habéis entrado los dos. En ese tiempo ya me había convertido en un buen estudiante y aplicado y gracias a Dios le sacamos el provecho a un posgrado de tres años en la Universidad de Sevilla".

El doctor Betancourt recuerda que para el último año de posgrado su ahora esposa saldría embarazada de su primer hija, Lucía, quien quería naciera en El Salvador.

Diez años de devolver a los pacientes más que una sonrisa

Es así como a su llegada al país, deciden inaugurar su primera clínica en un local del Boulevard Tutunichapa, en un espacio de 50 metros cuadrados, dos sillones, y lo demás hecho con un préstamo tratando de hacerla acogedora y bonita.DR7

Una clínica donde comenzaron con cuatro personas, la secretaria, asistente, su esposa y él pero que echaron muchas ganas para ver crecer ese sueño.

Agrega que de repente Dios les mando ángeles para bendecir su proyecto y es así como empezaron a tener una madrina a quien le guardan un respeto profundo (Aída Mancía)  y quien apoyó para que abrieran espacios en los canales y radios para que dieran a conocer los tratamientos y servicios que ofrecían en la clínica.

En el tiempo que Dios dispuso, Ortodoncia Betancourt comenzó a tener más pacientes y a darse a conocer siempre haciendo un trabajo profesional, honesto y hablando siempre con la verdad a los pacientes.

La demanda poco a poco comenzó a crecer y a los cuatro años ven la necesidad de abrir su clínica ahora sobre la Calle Gabriela Mistral y 33 Avenida Norte # 341, donde cuentan con más espacio para poder atender mejor a sus fieles clientes.

El ortodoncista compartió con orgullo que este año celebra, el 27 de octubre, diez años de ofrecer un servicio de calidad a sus pacientes.

“Ortodoncia Betancourt  celebra el 27 de octubre diez años. Ahora tenemos bastante gente. Cuesta a veces la planilla,  pero para mí es un orgullo ayudarle a la gente, tenemos médicos, odontólogos que se benefician. Me he encontrado con gente realmente buena”.

DR5Por eso el ortodoncista expresa que “cuando puedo ayudar lo hago, trato de ayudar en todo lo que puedo, porque entiendo que esta es una bendición, no es suerte”.

Y aunque detalla que ha tenido problemas en el gremio por el mismo hecho de que ha compartido  todo lo que aprendió. “Una de las cosas que nuestro maestro de la Universidad de Sevilla, España, nos recomendó fue enseñar todo lo que habíamos aprendido y eso ha sido un problema porque lo que pasa es que la gente es egoísta, pero es parte de  mí, enseñar y es un compromiso, es algo que me gusta”.

Betancourt confiesa que logra identificarse con sus pacientes que llegan en busca de una respuesta a su solución por la forma de sus dientes y que les ha generado un bullying, o les molestan…yo les digo: “Yo era como vos”.

Ahora, Roberto Betancourt es un hombre que trabaja con pasión y por eso ve su profesión que nace del corazón y por eso no se ve haciendo otra cosa.

Sin duda, Dios no solo ha bendecido siendo un buen profesional, sino con una linda familia, una mujer maravillosa con la que ha logrado concebir cuatro hijos. Comparte con orgullo que el tercero, Juan Pablo se lo encomendó al papá Juan Pablo porque su pequeño nació con  labio fisurado. “Para nosotros Pablo ha sido una fortaleza, una enseñanza, más sobre todo que no me olvide para que estamos aquí”.

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En su clínica hay mucho pacientes de todos las edades, pero a los que más cuida con esmero son a los niños, es a quien se debe.

Ahora, sus clínicas generan fuentes de empleo para más de 14 personas, entre asistentes, doctores, secretarias, informáticas. “Me enorgullecen los muchachos que tengo en el parqueo, ellos se ganan sus trabajo con voluntad”.

La demanda de Ortodoncia Betancourt también les ha llevado a aperturar una nueva clínica en Centro Comercial La Joya en  diciembre pasado y así  responder a la demanda de los pacientes de la zona de La Libertad.

“Mi mayor logro es cuidar de mi familia, de mis cuatro pollitos, porque no es sencillo”.

 

A saca muelas

Dios: Todo

Amor: Por lo que hay que luchar y vivir

Ana Beatriz: Mi fuerza

Hijos: El motor de mi vida

Los niños: Representan un sueño, algo grande en puro

El Salvador: Mi pulgarcito que amo

Ortodoncia: Mi Pasión

Sevilla: Ciudad de los recuerdos, el amor

Comida favorita: Comida Española, lasaña

Deporte Favorito: Tenis