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TAI CHIPrincipal


Es considerado un maestro de las artes marciales que sana el alma y el cuerpo, un extraordinario doctor de la acupuntura que ha ayudado a aliviar y sanar el dolor de muchas personas. Un ser que ha viajado por el mundo compartiendo su conocimiento al participar en cursos internacionales y quien decidió quedarse en El Salvador porque encontró en los salvadoreños el calor humano.

Redacción: Nancy Pérez

Fotos: Ernesto Martínez

 

Pastor Pérez es un adulto mayor de 76 años que hace 16 años experimentó un desgarre muscular del hombro derecho.

La incomodidad de limitación de su miembro superior derecho lo vino aquejando todo ese tiempo y lo llevó incluso acudir al ortopeda.TAI CHI1

Plantearle que necesitaba prótesis de hombro fue la solución del especialista, algo que al adulto mayor de semblante serio no optó.

Comenta que luego de transcurrido el tiempo, el dolor se ha mantenido, pero sin someterse a ninguna cirugía.

Buscando como sanarse le recomendaron que visitara el maestro de las agujas, Ching Han Lee, quien llegó a El Salvador en el año 2000 luego de ser contratado para entrenar y compartir sus conocimientos a los estudiantes de la Academia de Seguridad Pública (ANSP), en técnicas de defensa personal.

Sin dudarlo, Pastor acudió en busca de Lee en Ciudad Merliot, donde sin esperarlo logró sanación.

TAI CHI2Cuenta que entrar en la vivienda del maestro le transmitió paz y armonía, que poco a poco después le llenó de curiosidad por conocer más sobre la labor de Lee.

Y aunque la comunicación en un principio no fue fluida por las dificultades del idioma, Susy Cañas, asistente del maestro todo cambio, pues el maestro logró un mejor acercamiento con el paciente.

Después de un cálido saludo a través de su interprete (Susi) que el maestro Ching Han Lee comienza con exploración en las dos manos y las flexiona junto a los dedos y el codo.

De rigor fue para el maestro evaluar también los pies, no duda en pedirle al paciente que se quiete los zapatos.

Posterior al estudio, Lee se vio a los ojos con su asistente, Susy para comenzar con el tratamiento. Poco a poco comenzó a insertar las agujas en el dorso de la mano hasta cubrir el hombro afectado, para que en total su brazo tuviera ocho agujas.

“Sentía quemazón como si tuviera fuego adentro…que luego se venía desplazando para la piel, pero era soportable el dolor”, detalló.TAI CHI6

Transcurrido alrededor de 20 minutos, el maestro fue retirando las agujas y comenzó a dar palmadas y masajes en todo el miembro afectado, recuperando capacidades que antes no tenía como por ejemplo rotación y alcanzar zonas que antes del bloqueo no lo lograba.

“Al principio buscaba alivio para el dolor, pero me siento satisfecho porque he logrado recuperar el 100% de la actividad motora de la mano afectada. La inserción de las agujas duele menos que el dolor que provoca una mala mirada”, expreso el adulto mayor.

Luego de lo efectivo del tratamiento, ha optado por empezar a recibir clases de  Tai Chi con el maestro, él reconoce que eso le ayudará a mejorar su salud y la respiración.

Ahora Pastor no duda en ser vocero sobre las bondades que le ha ofrecido el maestro Ching Han Lee y con ello ayudar a muchas personas a sanarse de sus dolores.

Un maestro y doctor de las agujas

TAI CHI9 1Ching Han Lee, un hombre que nació en Cantón provincia de China, el 18 de abril de 1928, en el seno de una familia modesta, su padre fue un sastre y su madre se dedicara al hogar donde inculcar valores fue primordial para el transcurso de su vida.

Su curiosidad, inquietud y estar interesado por descubrir siempre cosas nuevas lo llevó a que de joven fuera considerado el primer bailarín de la primera compañía de ballet contemporáneo  de Taipéi.

Pero su curiosidad siempre iba más allá y aprendió a tomar fotografías, reparar bicicletas, entre otras tareas que asimiló de las personas que le rodeaban y eran más cercanas.

Cuenta que fue su abuela quien le transmitió sus conocimientos y quien le permitió conocer los secretos de artes milenarias como la acupuntura, Thai- Chi, y el Kung Fu  que posterior le servirían no solo mantenerse saludable sino que también a defenderse y auxiliar a los demás.

La curiosidad e interés por conocer y descubrir más de las artes marciales llevó al maestro incluso a cursar estudios de acupuntura en Taipéi.

Ahora quienes lo conocen saben que de entrada es un ser que transmite paz y que aprovecha las bondades que las artes marciales tienen para poder sanar el cuerpo, el alma y la mente.TAI CHI8

Ching Han Lee es considerado por muchos como el doctor de la acupuntura que con sus agujas y conocimientos ha logrado sanar a personas de diferentes partes del mundo.

Reconocer los puntos de energía del cuerpo le ha servido para aliviarles el dolor a las personas que llegan en busca de su ayuda y por lo cual ha ganado el respeto y aprecio de todos.

Conocer profundamente el cuerpo y las emociones humanas le permiten incluso reconocer enfermedades con sólo observar el rostro, las manos y pies de los pacientes.

Susana Cañas, asistente del maestro dice que la acupuntura que es practicada por Ching Han Lee es utilizada más para prevenir enfermedades como la hipertensión, la ciática, entre otras y donde con las agujas las personas logran recuperarse.

Detalla que después de que las personas han conseguido una mejoría recomiendan practicar Tai Chi, ayuda a regular el flujo de energía en el cuerpo.

TAI CHI7Cañas incluso aconseja practicar cualquier tipo de ejercicio y hacer ejercicios diarios entre 20 o 25 minutos, no importa que se vaya al gimnasio, pues eso ayuda a prevenir enfermedades.

Añade que la acupuntura es utilizada más para prevenir y que inclusó ha llegado gente con cáncer en su fase inicial y es después de seguir el tratamiento con la acupuntura que se mandan a la quimioterapia y la recuperación es mejor, pero si se trata de un cáncer terminal advierte es más difícil.

Luego Susana es interrumpida por el maestro que de su morada ha hecho un remanso de tranquilidad y armonía, donde en su desorden encuentra el orden de las cosas y la ubicación de cada una.

Es así como encontramos después de mucho tiempo a Ching Han Lee, un hombre alegre, sobrio, rodeado de armonía y tranquilidad y que debe viajar una vez al año a su país para firmar la supervivencia y reencontrarse con su familia.

Y aunque reconoce que ama su país y su familia, también sabe que ama más a El Salvador y que disfruta del clima fresco de acá, en su país hay muchos vientos.

De su llega a El  Salvador recuerda, entre risas, que las primeras pupusas que probó lo llevaron a ir al baño porque su organismo estaba acostumbrado a solo vegetales y el arroz blanco, a las frutas.

Rememora que al visitar países como Alemania, Holanda, en Europa ninguna de esas comidas le causó daño como en El Salvador, pero que después descubrió que todo era cuestión de costumbres y cultura.

Sin duda, con sus secretos ha sabido sanar enfermedades, aunque reconoce que hay padecimientos del alma y otros también de cuerpo. Afirma que el Tai Chi y el Kun Fu permiten que el cuerpo tenga fuerza, mientras que la acupuntura permite recuperar el equilibrio de las personas.

Para las personas interesadas en conocer sobre las bondades sanadoras de las artes marciales y en especial de la Acupuntura pueden llamar al 2278-0523 para solicitar una cita con el maestro de las agujas: Ching Han Lee.