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En Europa, el turismo masivo afecta el medio ambiente

TORRE EIFFELPrincipalAnalizan estrategias para reducir el impacto que sufre el continente, visitado anualmente por 500 millones de personas. Al mismo tiempo, procuran que las medidas que se adopten no reduzcan los beneficios económicos.

 Redacción: El Clarín  Foto: Redes 

 

Según datos de la Organización Mundial de Turismo, dependiente de Naciones Unidas, en 2016 el cuarenta por ciento de los turistas del mundo -unos 500 millones de personas- visitó alguno de los 28 países de la Unión Europea, que así confirmó su sitio de privilegio en esta industria. El año 2016 fue el séptimo consecutivo de crecimiento turístico sostenido para Europa, que recibió 107 millones de turistas más que en el año 2008, el año de la crisis financiera. Países como España, Italia y Francia encabezan la lista de los preferidos, cada uno de estos países ya recibe anualmente un promedio de 60 millones de visitantes.

Sin embargo, este flujo de turistas plantea problemas a los gobiernos, que tratan de regularlo. En mayo de 2017 el ministro de bienes culturales de Italia, Dario Franceschini, dijo que "los lugares artísticos de Italia deben ser protegidos, no pueden recibir un número enorme de visitantes. Sabemos que los alrededores de la Fontana de Trevi en Roma, la Piazza de San Marcos en Venecia, o el Ponte Vecchio en Florencia, sufren problemas de congestión". En mayo de 2017 el municipio de Venecia puso en marcha un "sistema cuentapersonas" en sitios clave de la ciudad, como el puente de Rialto y el acceso a San Marcos. También se cobrarán multas a quienes quieran zambullirse en el Canal Grande o improvisar picnics en los sitios donde hay monumentos históricos. Venecia tiene menos de 60.000 habitantes y recibe un promedio de 20 millones de turistas por año. Ya en 2013 hubo protestas de los venecianos contra la llegada de enormes cruceros: activistas del movimiento "No Grandi Navi" se lanzaban a nadar en las aguas cuando -en setiembre de 2013- entraron a puerto 13 cruceros en un sólo día. Desde entonces, se decidió que solamente pueden entrar 2 por día.

En la ciudad de Génova el mes pico de llegada de cruceros es octubre y eso también provoca protestas, que se remontan al menos al naufragio del "Costa Concordia" frente a la costa de la región, en enero de 2012. Por caso, en octubre de 2014 llegaron 6 buques en un solo día, con 14.000 viajeros. Según datos de la Cámara de Comercio de Liguria, la región de Génova recibió 15 millones de turistas en 2016 que dejaron 5.300 millones de euros. Regular la oferta turística es un desafío para los genoveses, que incluso en los meses de invierno -en enero y febrero- reciben más de un millón de visitantes.

En España, Barcelona es una ciudad de 1,6 millones de habitantes y recibe más de 7 millones de turistas anuales. Cuando salen en tours organizados, estos visitantes colapsan el servicio de taxis y autobuses. Fue así que en 2015 la alcalde de Barcelona, Ada Colau, anun

ció que se prohibiría por un año la construcción de hoteles en el centro histórico de la ciudad y se regularía la llegada de buques de crucero. "Mi mayor preocupación es que terminemos como Venecia", dijo Colau.

Según datos de la Universidad de Barcelona, el turismo de cruceros le deja a la ciudad 796 millones de euros anuales, mientras del total de turistas que llegan a la ciudad por año, al menos 2 millones vienen en cruceros.

Copenhague, la capital de Dinamarca, es un destino top para el turismo de reuniones y los cruceros transatlánticos. Nueve millones de turistas por año visitan la ciudad, un récord para Dinamarca, que tiene seis millones de habitantes. Por eso, en Copenhague se impide por ley la instalación de nuevos bares y restaurantes, se crearon rutas de bicicletas para turistas y ya existen "zonas de silencio" en áreas residenciales: allí no se puede hablar en voz alta al caminar por esas calles. Además, Dinamarce impide que los extranjeros compren casas en zonas costeras o de playas.

TORRE EIFFELPrincipalFrancia lleva la delantera en temas de regulación, al menos desde la década de 1950. Hoy los funcionarios franceses debaten si Burdeos necesita otro nuevo hotel cinco estrellas. O qué centro de esquí en los Alpes necesita nuevas aerosillas. O si debe permitirse la construcción de más casas para alquilar en la Provence. El turismo y el cuidado del patrimonio francés son temas de discusión en los medios y en la política.

La torre Eiffel en París recibe más de siete millones de turistas anuales, allí los boletos permiten al visitante quedarse sólo media hora en el sitio. La venta ambulante en la zona está estrictamente regulada, los jardines están cuidados por equipos de especialistas. Y quien se arriesgue a tirar en la calle un envase vacío de gaseosa o un cigarrillo apagado, será multado severamente. Restricciones parecidas a las de París se aplican en muchos otros lugares de Francia. Es que en Francia el turismo se considera en la planificación y preservación del paisaje rural, los viñedos, pueblos pequeños, ciudades costeras y centros de esquí, además de las grandes ciudades.