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generacionHace un par de años aprendí la costumbre de plantearme metas y rediseñar mis sueños, y me encantaba ese proceso porque me transportaba a cosas buenas que quería realizar, el solo hecho de visualizarlas me hacía feliz, revisar tiempo después que había logrado conseguir varias de mis metas me hacía sentir que todo tenía sentido.

Redacción: Equipo Generación Azul 

Soñar (generando ideas) es un proceso cognitivo, el cual sin duda alguna se ve afectado por nuestro entorno y toda la información que recibimos de él. Los humanos tenemos la capacidad de generar cientos de procesos cognitivos. Estos procesos son los encargados de focalizar nuestra atención, procesar la información que percibimos, almacenarla y transformarla.

Walt Disney, es uno de los personajes más icónicos a nivel empresarial, pero para llegar allí no lo tuvo nada fácil (Visitar su Biografía o si prefieren ver la película Walt El Soñador), y la mayoría de frases famosas acuñadas a este personaje tienen un punto en común, enfrentar la adversidad y nunca dejar de soñar.

El Salvador viene arrastrando una serie de problemas estructurales desde hace décadas que no han sido tratados de forma correcta en todo este tiempo y puede intuirse que dentro de personas encargadas de llevar el rumbo de este país falta mucha preparación pero sobre todo imaginación.

Nuestro país no es el primero que enfrenta una gran crisis, no es el único que vivió una guerra o que vive una guerra, hay países con historias de éxito como Irlanda, Lituania, Singapur y otros que sin tener una cantidad ilimitada de recursos (como nosotros) no sólo monetarios, supieron llevar a buen término dichas crisis.

Les pregunto estimados lectores ¿Creen que los procesos cognitivos de las personas que asumieron las riendas del país tuvieron algo que ver? ¿Creen que las ideas de los empresarios quienes arriesgaron sus capitales y las de los ciudadanos que se unieron y pusieron su mejor esfuerzo sumaron para salir adelante? La realidad es que como decía Walt “uno no se da cuenta de cuando sucede, pero una patada en los dientes puede ser la mejor cosa que te puede suceder en un momento dado”.

Normalmente los fines de ciclo (como este final del año), nos sirven para evaluar nuestros resultados, nuestra realidad y sobre todo para tirar las líneas sobre las cuales vamos a trabajar a futuro. Es cierto que tenemos suficientes ejemplos para que nuestra fe se vea debilitada, como: la cifra de casi 6,600 muertos este año para un país que “no está en guerra” es astronómica, que los precios de la canasta básica y no básica están por las nubes, como el hecho que entre el gobierno y sus instituciones están saqueando nuestros bolsillos y que los casos de corrupción estén latentes y queden impunes. 

Con todo lo anterior en contra, es lógico que nuestra mente solo nos empuje a tener sentimientos de miedo, estrés, frustración; pero no debemos olvidar quienes somos, no debemos olvidar que detrás de nosotros vienen otras generaciones a las cuales les estamos heredando únicamente un país en ruinas, y al menos yo no me siento cómoda con esa idea.

Muchos dirán que ser optimista en estos tiempos es como vivir en una burbuja, puede ser cierto, pero también ser optimista y soñador es una forma de mantenerte cuerdo, tratando de enfrentar el miedo, buscando maneras de vencer las barreras y transformar los retos en nuevas oportunidades.
Nuestras conversaciones deberían hablar de lo que queremos y cómo lo haremos, más que del miedo que sentimos. Hay que darle poder a todo lo positivo que toque nuestras vidas, a aquellas cosas que nos inspiran.

Este nuevo año es una oportunidad y una invitación a comenzar a hacer las cosas de forma diferente, para escribir una nueva historia para El Salvador. Cierro con una cita de Diego El Cholo Simeone: “Cuando corazón y mente están unidos, todo es posible. No siempre ganan los buenos, ganan los que luchan”. Luchemos por El Salvador.

 

 

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iconoEl proceso de preparación, discusión y aprobación del desembolso de $277 millones por parte del gobierno de Estados Unidos a través del programa Fomilenio II para el país nos plantea una pregunta crucial ¿qué modelo de desarrollo queremos impulsar en El Salvador? Este desembolso no reembolsable se deberá complementar con $88 millones de contrapartida por parte del gobierno salvadoreño, de tal forma que en total se invertirán $365 millones. Estos fondos estarán orientados particularmente para promover el desarrollo de 75 municipios de la zona costera del país.

Para que el país tuviera la aprobación final del Fomilenio II por parte del gobierno de Estados Unidos, la asamblea legislativa tuvo que aprobar, entre otros asuntos, una serie de reformas a la Ley de lavado de dinero y activos; y a la Ley de asocios público-privados. Estos requisitos generaron debates entre las fracciones legislativas y en la opinión pública, desde perspectivas que denunciaron la injerencia externa en los asuntos internos, la necesidad de adecuación de leyes nacionales a estándares internacionales, y la oposición a posibles procesos de privatización de servicios como el agua o la salud.

El programa de Fomilenio II representa una oportunidad crucial para promover nuevas dinámicas para el crecimiento económico del país, particularmente con un enfoque de promoción de asocios público-privados que apueste no sólo por la generación de riqueza para los inversionistas sino también de desarrollo local para los territorios de la zona costera del país. Por ello será importante cómo las prioridades de inversión en infraestructura logística, clima de inversión y capital humano tengan presente un enfoque de desarrollo sostenible territorial.

En segundo lugar,  el programa de Fomilenio II deberá tener en cuenta con seriedad y honestidad las lecciones aprendidas del Fomilenio I. Los errores y limitaciones que hoy en día se analizan sobre la construcción de la carretera longitudinal del norte, y el impacto limitado de ese programa en el desarrollo de las comunidades del norte del país deben ser enseñanzas para no volver a cometer los mismos desaciertos.

En tercer lugar, el programa Fomilenio II tendrá un mayor impacto en el desarrollo del país en la medida que promueva procesos de participación ciudadana con las comunidades de la zona costera del país, mecanismos de contraloría ciudadana y prácticas de transparencia y rendición de cuentas. El país no está ya en condiciones de implementar más proyectos y programas de desarrollo sin la participación ciudadana y sin prácticas de información pública y comunicación participativa.

En definitiva, el programa de Fomilenio II debería ser una oportunidad para repensar qué desarrollo necesitamos y queremos en El Salvador, pero no sólo desde la mirada y conocimiento de técnicos sino desde la voz de las comunidades y la realidad de sus territorios. Esta es otra oportunidad  que la cooperación internacional le da al país para implementar nuevas prácticas y políticas públicas para el desarrollo territorial.

 

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El Periodista: un nuevo medio digital para El Salvador

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El Periodista surge con la misión de convertirse en un medio de comunicación digital que promueva su propia agenda informativa, que ponga en el debate público temas y problemáticas cruciales de la realidad nacional e internacional.

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¿Prevalecerá la impunidad o la justicia en El Salvador?

iconoDos acontecimientos de trascendencia en las últimas semanas nos llevan a preguntarnos si en el país prevalecerá la impunidad o la justicia.

El primer hecho es la presentación del expresidente de la República, Francisco Flores, a los tribunales para responder por acusaciones de enriquecimiento ilícito, peculado y desobediencia de particulares. El segundo hecho es la decisión de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia de anular la sentencia condenatoria en contra de seis personas que fueron condenados por el delito de secuestro de la niña Katya Miranda ocurrido en abril de 1999.

Sobre el caso Flores es importante hacer las siguientes consideraciones. En primer lugar, este proceso judicial involucra  por primera vez la acusación de actos de corrupción contra un expresidente de la República, quien presuntamente se apropió de $10 millones de dólares provenientes de la cooperación internacional del gobierno de Taiwán.

En segundo lugar, diversos sectores sociales, particularmente las organizaciones que han sido admitidas como querellantes en el proceso judicial contra Flores, han expresado su preocupación por las decisiones del juez Levis Italmar Orellana que lleva el caso.

El juez Orellana tomó dos decisiones controversiales que han sido revertidas por instancias superiores: decretó reserva total de acceso a información del caso y decidió no enviar a Flores a una prisión sino a su casa en calidad de arresto domiciliario.

En tercer lugar, la cobertura y tratamiento informativo de este proceso judicial por parte de los diversos medios de comunicación ha mostrado cómo algunos medios pareciera que no reconocen la trascendencia de este juicio, o pretenden minimizar las implicaciones de este proceso en la lucha contra la corrupción en el país. Además, la reserva en el acceso a la información impuesta por el juez Orellana constituye una limitación grave al derecho que tiene la ciudadanía de conocer sobre este juicio.

En el caso de Katya Miranda, quien fue violada y asesinada el 4 de abril de 1999, la decisión de decretar la libertad del abuelo de la niña y otros cinco acusados de haber cometido este crimen ha causado indignación en la opinión pública.

De acuerdo a la decisión de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia esta condena se anuló por un doble juzgamiento y porque los hechos no constituyen delito de secuestro. ¿Con esto se cierra la puerta a la justicia de este crimen en El Salvador?

Por ahora pareciera que sí, por esto la madre de Katya, Hilda Jiménez, ha manifestado que esperan reactivar una demanda presentada el 22 de octubre de 2007 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Esa demanda que fue acompañada  por el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA) eleva a nivel internacional una denuncia de negligencia y falta de justicia en contra del Estado Salvadoreño.

Por lo tanto, el desarrollo del proceso judicial en contra del expresidente Flores y la decisión de anular la condena contra seis acusados de cometer el crimen de Katya Miranda nos muestran diversos signos de debilidad, incompetencia y corrupción  de las instituciones encargadas de impartir justicia en el país, y nos recuerdan que no debemos desistir de trabajar para que un día no muy lejano sea la justicia la que prevalezca en El Salvador.

 

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