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generacionTodos los días la naturaleza nos brinda la oportunidad de ver su máximo esplendor, días como estos de verano, con esos rayos de sol saliendo poco a poco, el cielo cambiando de tonalidades, el cantar de las aves, brisa fresca, es imposible no llenar tus pulmones de aire y sentir PAZ si te lo permites.

Por: Generación Azul/Lectores/Colaboradores

La paz, es un concepto digamos ambivalente, por un lado visto desde el sentido positivo es un estado a nivel social o personal en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad, vista desde un sentido negativo, es la ausencia de inquietud, violencia o guerra.

El 16 de enero, año con año, debería ser una invitación a celebrar el sentido positivo de la Paz, sin embargo, es un recordatorio que después de la firma de los Acuerdos, no ha existido en ningún momento de paz para los salvadoreños.

Aristóteles advertía en Política: En el principio ha de corregirse el pecado; porque un error pequeño en los comienzos equivale a la mitad del error del todo.

La firma de los acuerdos de paz se dieron en medio de muchas circunstancias y presiones, me gustaría creer que la principal razón para firmarlos fue detener el sufrimiento de un pueblo que vivió los estragos esa guerra, en la que perdieron familiares, amigos y posesiones materiales como parte de los daños colaterales que trae consigo un proceso de este tipo.

Como dije, me gustaría creer que esa fue la razón y no la presión internacional, ni el contexto de financiamiento de dicha guerra, así como me gustaría creer que el ideal por el cual se inició la misma era verdadero en el corazón y mentes de quienes formaron la guerrilla.

Sin embargo, nuestros días me demuestran que soy una ilusa con letras mayúsculas, y que cuando existe dinero y poder de por medio, los ideales pesan menos que la hoja de un árbol al caer.

Seguimos viviendo en guerra, nos guste aceptarlo o no, misma que continúa por no corregir los pecados por los que se inició la primera: la desigualdad social y económica, la falta de oportunidades, la corrupción desde las instituciones, la corrupción en todos sentidos y niveles, el peligro de perder la poca democracia ganada, entre otros.

El único cambio es la cancha en la que se juega y los jugadores, sin embargo los que seguimos pagando el precio de la entrada y sufriendo los resultados del partido somos nosotros, el pueblo.

Como hemos mencionado en otras notas, no somos el primer ni el último país en guerra, ni en crisis. La diferencia entre nosotros y esos otros países que lograron salir de ellas, es la calidad de líderes que tenían, valientes y dispuestos a lidiar con las consecuencias de las medidas que tenían que tomarse, fueran populares o no.

Nuestro país carece de la figura de un Presidente líder que saque lo mejor de una nación quebrantada, carece de figuras políticas capaz de alzar su voz y de unificarnos como nación, carece de ideales y valores como sociedad, carece de grupos que quieran sacar realmente al país de este estado de guerra disfrazada. Si creen que estamos equivocados, hay que demostrarlo con hechos.

Mientras eso pasa, seguimos aquí viendo más muertes (sean pandilleros o no), éstas representan vidas que forman parte de una estadística que nos posiciona como el país más violento de América Latina. Seguimos viendo abusos de poder por parte de los mismos que antes lo tenían, pero ahora también lo vemos por parte de los que decían defender la igualdad para todos.

Tenemos una economía quebrada donde empresas cierran todos los días, donde entre los impuestos y la “renta” dejaron con deudas y sin ahorros a muchos que quisieron ser valientes y emprendedores.

Donde escuchamos frases sacadas de la manga como Percepción Ideológica para justificar la inconformidad y la poca paciencia que nos queda como ciudadanos. Donde rotan personas ineficientes y con resultados paupérrimos en sus actuales puestos, que van a otros puestos que sin duda les quedaran grandes porque no están preparados para ello.

Para salir de este ciclo nefasto necesitamos Nuevos Acuerdos, acuerdos que lleguen antes que el cansancio de la población sea tal que se organice y estalle una nueva guerra civil. Se requieren acuerdos con sentido, donde la población participe activamente con las personas correctas, con los que se puedan corregir los errores y vicios del pasado y el presente, que nos permitan ver una cara de El Salvador próspero, pujante y pensante.