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OBSIDIANAPrincipal“La obsidiana es un vidrio volcánico producto de una erupción, cuya lava se enfrió rápidamente y no llegó a formar cristales y, por lo tanto, no es considerada una roca”, dice el arqueólogo Julio Alvarado, quien estudió la estrecha relación entre el uso del material y los pobladores mesoamericanos en la época prehispánica.

Redacción: EP     Foto: Redes

 

 

Al desconocer el proceso para fundir metales, los pueblos que habitaron Mesoamérica en el periodo Preclásico y Clásico, es decir antes del año 900 d. C., utilizaron piedras, huesos, conchas y obsidiana para crear sus herramientas, y aunque en el Posclásico se comenzó a utilizar metales, la obsidiana continuó siendo un elemento esencial en la fabricación de estas y en la vida de la gente.

“Mesoamérica fue el único lugar del mundo en donde se alcanzó el nivel civilizatorio sin el uso de metales y eso fue gracias a que tenían obsidiana para sustituir el metal”, asegura Alvarado.

La obsidiana era transformada por expertos artesanos en navajas prismáticas —una especie de cuchillo delgado de hasta más de 20 centímetros de largo— que usaban para cortar pieles y fibra vegetal; con el vidrio volcánico creaban también puntas de flecha y de lanza, y bastones con puntas que eran utilizados como armas de guerra.

En el plano religioso, las herramientas de obsidiana eran utilizadas como ofrendas rituales o para hacer delicadas figuras que adornaban los cetros de los sacerdotes.

“Podemos ver que la obsidiana es esencial en el ámbito doméstico, militar y religioso”, dice Alvarado, quien en excavaciones realizadas junto a otros arqueólogos encontró navajas de obsidiana verde en una zona de Chalchuapa.

“Las encontramos en contextos domésticos y no en contextos rituales. Estaban en pequeñas plataformas con características habitacionales”, cuenta el arqueólogo.

Nueve de las navajas fueron analizadas con fluorescencia de rayos X en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los resultados revelaron que la obsidiana procedía de un lugar a 1,400 kilómetros de distancia: Sierra de las Navajas, Hidalgo, ubicado en el altiplano central de México.

Sin embargo “Chalchuapa no recibió grandes cantidades de obsidiana verde de México sino que tuvo acceso al yacimiento de obsidiana del volcán Ixtepeque —en lo que ahora es Guatemala—, el cual explotó y de esta manera controló sus rutas de intercambio en el sureste de Mesoamérica”, explica Alvarado.

Se estima que más del noventa por ciento de la obsidiana hallada en nuestro país proviene de este yacimiento y es de color café. Otros tipos de obsidiana encontradas son las de color negro, gris y rojiza, la cual era procesada en talleres de la zona.

Cuchillos, navas, raspadores y puntas de obsidiana pueden ser apreciados en diferentes salas de exhibición del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán y en los museos de los parques arqueológicos.