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ponencia de casa blnca Principal“Cuando vine yo desde Japón —en 1995— los montículos estaban con bosque. Mi maestro Kuniaki Ohi decidió venir a El Salvador porque queríamos confirmar los resultados que habíamos tenido en Kaminaljuyú (Guatemala), que está a 120 kilómetros de distancia y está en la misma área cultural”, recordó el arqueólogo Shione Shibata, en la ponencia que brindó este 24 de agosto, en el Parque Arqueológico Casa Blanca.

Redacción: EP    Foto: Cortesía

 

 

 

Estas investigaciones se dieron gracias a la implementación del Proyecto Interdisciplinario de El Salvador, financiado por Japón y bajo la dirección del arqueólogo Kuniaki Ohi, profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto, dijo Shibata, cuya ponencia “20 años en el Parque Arqueológico Casa Blanca”, se realizó en el marco la celebración del décimo quinto aniversario de la apertura del sitio.

El arqueólogo japonés habló sobre los cuatro ejes principales del proyecto: Excavar las estructuras prehispánicas y al mismo tiempo restaurarlas y consolidarlas; formar arqueólogos salvadoreños; divulgar los resultados científicos a la comunidad a través del parque y museo de sitio; y reactivar la extracción y el teñido de añil.

Fue así como, en diciembre de 1995, se formó la Escuela de Campo con tres estudiantes de arqueología: Marlon Escamilla, José Heriberto Erquicia y Fabricio Valdivieso. Tiempo después y gracias a un convenio entre la Universidad Tecnológica de El Salvador y el proyecto se incorporaron otros dos estudiantes: Claudia Ramírez y Roberto Gallardo. Este grupo de alumnos se constituyó en la primera promoción de arqueólogos graduados en El Salvador en el 2000.

“En enero del 96, ellos comenzaron a chapodar y después empezaron el levantamiento topográfico y las calas de prueba junto con los estudiantes japoneses”, amplió Shibata, quien agregó que en 1997, se dio la aprobación por parte de Japón de un subsidio científico, lo cual permitió la excavación y restauración de estructuras; posteriormente, hubo más financiamiento japonés y del Gobierno salvadoreño para la construcción del museo de sitio y del taller de añil.

“Casa Blanca cuenta con tres estructuras piramidales y tres plataformas de origen maya, dos de ellas están excavadas y restauradas. Esas estructuras no son hechas de piedra, sino de tierra, pero no de cualquier tierra, sino de tierra seleccionada”, explicó Shibata a estudiantes de bachillerato del Colegio Juan Napier de Chalchuapa.

La exposición fotográfica que cuenta la historia de las investigaciones arqueológicas, construcción del museo y del taller de añil estará abierta al público hasta fin de año.

“Me siento muy orgullosa de tener a Casa Blanca en nuestro municipio, porque es un sitio que nos representa y nos identifica”, dijo la estudiante de primer año Elena Dueñas, quien resaltó la importancia de tener en su comunidad un taller de añil.

La presentación de Shibata, quien llegó al país recién graduado de una maestría en Arqueología de Mesoamérica, se basó en la historia del sitio y de su importancia como parte del área cultural de Chalchuapa, que incluye el sitio arqueológico El Trapiche y Tazumal.