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El secretario de Justicia de EE.UU., Jeff Sessions, aborda el avión en la Base Andrews de la Fuerza Aérea, en Maryland, con destino a El Salvador este  jueves 27 de julio.

Redacción y foto: Con información de la VOA

Con su futuro en duda como el principal fiscal de la nación después de una semana de fuertes críticas del presidente Donald Trump, el secretario de Justicia Jeff Sessions viaja a El Salvador este jueves, en busca de poner fin a la brutal pandilla MS-13.

A medida que la administración Trump intenta lograr apoyo para su represión contra la inmigración ilegal, ha tratado cada vez más de hacer de la pandilla con lazos centroamericanos la cara del problema. Recientes asesinatos vinculados a sus miembros han alimentado el debate nacional sobre la inmigración.

Trump elogió a Sessions cuando anunció su misión para erradicar la pandilla en abril. Pero desde entonces el fiscal general, uno de sus primeros aliados políticos, ha caído en desgracia ante los ojos de Trump.

Después de un día de humillación pública, Trump lamentó su decisión de escoger a Sessions para su gabinete y dejó en el aire las perspectivas del exsenador de Alabama.

La intensificación de las críticas de Trump ha aumentado la especulación de que el fiscal general tenga que renunciar aun si el presidente se abstiene de despedirlo. Pero Sessions no ha mostrado señales de que vaya a renunciar y el miércoles, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Hackabee Sanders, dijo que Trump “quiere que él lidere el departamento”.

Avanzando con su agenda contra el crimen que en el pasado lo atrajo a Trump, Sessions planea reunirse con su contraparte salvadoreño, el fiscal general Douglas Meléndez, antes de reunirse con autoridades policiales.

Sessions visitará centros de detención y se reunirá con exmiembros de la pandilla MS-13, también conocida como Mara Salvatrucha, a la que ha calificado como la principal amenaza de seguridad pública en EE.UU.