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Las medidas extraordinarias han reducido la comunicación de los criminales desde las cárceles con los grupos que aún operan en libertad, a la vez que han bajado el nivel de hacinamiento.

Redacción: El Periodista        Foto: CAPRES 

 

Estos son dos de los resultados de las medidas, anunciadas este miércoles, por el ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde.

En el último año de vigencia de las medidas, el hacinamiento ha caído un 44%, lo que permite tener mayor control de la población reclusa, en especial de los líderes de las pandillas.

En términos de comunicaciones, el balance proporcionado por el ministro indica que desde marzo de 2017 a marzo de 2018 la detección de señales de teléfono en las cárceles se redujo en un 85%, lo que ha repercutido en una reducción de los homicidios y las extorsiones que antes se ordenaban desde los centros penales.                                                                                

“En el primer año se realizó 447 mediciones, de las cuales en el 48% de estas se encontró tráfico y en el 52% no se encontró tráfico (...) En el segundo año la diferencia es bastante clara: solo en el 7% de las ocasiones se detectó tráfico y en el 93% [no hubo de] ningún tipo”, indicó.

Otro resultado concreto de las medidas, impulsadas por el Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén, es la baja de homicidios.

Por ejemplo, 2015 cerró con un promedio de 103.05 homicidios por cada 100 mil habitantes, para el 2017; el segundo año de ejecución de las medidas extraordinarias, dicha tasa finalizó en 60.07, es decir una reducción de más de 40 puntos porcentuales.

Con información de Casa Presidencial El Salvador