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Corazón1PrincipalDesde nuestros más tempranos inicios, en estado de embrión, el desarrollo de todos los órganos del ser humano es un proceso exacto y minucioso como la maquinaria de un reloj.

Redacción y foto: Yahoo Noticias

 

 

Durante estos meses de gestación los órganos se van formando y ocupan su lugar de manera precisa siguiendo las instrucciones genéticas guardadas en el ADN.

A pesar de que, externamente, el cuerpo humano muestra una simetría de manera mayoritaria, dentro de nosotros se guardan numerosos órganos desplazados. Son órganos que surgen en la línea media del embrión pero que sin embargo, conforme la gestación va avanzando, se desplazan hacia la izquierda, como el bazo y el corazón, o hacia la derecha, como el hígado, y se quedan definitivamente allí.

Las razones de este desplazamiento se han debatido durante mucho tiempo, pero ahora un grupo de científicos del Instituto de Neurociencias del CSIC y de la Universidad Miguel Hernández en Alicante, en colaboración con otras instituciones científicas en Málaga, Dresden y Barcelona, creen haber encontrado la solución. Su trabajo se ha publicado hace unos días en la prestigiosa Nature y, una vez más, el desarrollo embrionario transparente del pez cebra (Danio rerio) ha sido fundamental en el estudio.

El estudio se ha realizado en tres modelos animales, incluyendo embriones transparentes de pez cebra | imagen Ocaña, Nieto et al. (2017)

La aparición del corazón en el estado embrionario de muchos vertebrados es similar, sin embargo en algunos se queda en la línea central y en otros, como el ser humano, se desplaza hacia la izquierda. Hasta ahora la solución más aceptada a este movimiento era la inhibición en el lado derecho de una serie de señales que sí actuaban en el izquierdo, sin embargo, la nueva solución aportada en este estudio apunta a otro mecanismo.

Para explicarlo de manera sencilla hablaremos de “empujón” desde el lado derecho hacia el izquierdo. Los investigadores descubrieron que determinados genes inductores de movimientos celulares se expresaban más en el lado derecho lo que hacía que el órgano se desplazara “empujado” hacia el lado izquierdo.

El estudio se realizó en primer lugar con embriones de pollo. Los investigadores inhibieron estos genes y el corazón no se desplazó de la línea central. Para confirmar estos resultados, realizaron el mismo experimento en peces cebra, aprovechando que el desarrollo embrionario de sus órganos es transparente y se puede observar directamente. Finalmente el tercer modelo fue en ratones que volvieron a confirmar sus análisis.