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CASTAÑOPrincipal


Rosa M. de 80 años de edad es residente del cantón el Castaño, jurisdicción de Caluco, Sonsonate; ella junto a 65 familias del sector se han organizado con alcaldía, escuela, iglesia y los cuerpos de seguridad para combatir a las pandillas. El año pasado, diversos cantones del municipio sufrieron desplazamiento forzado producto de la violencia, esta fue erradicada por el trabajo en conjunto de la comunidad e instituciones como la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada, pasaron de la tragedia a la esperanza.

     Redacción: Marvin Díaz   Fotos: Ernesto Martínez 

La luz de la esperanza clareaba sobre las casas hechas de adobe y ladrillos; aquellas humildes obras se escondían entre la vegetación de las montañas, entre los laberintos de árboles, los cultivos y riachuelos. Por los angostos caminos empedrados del cantón el Castaño se veían a sus habitantes andar, la tranquilidad y la seguridad se respiraba en el aire fresco de aquel lugar.

Lo recóndito de la naturaleza ocultaba una humilde vivienda, a la cual Rosa M., le llama hogar, “yo vivo aquí desde que era una cipota, aquí crie a mis hijas e hijos”, relató. Su piel agrietada y sus años de vida son testigo de las expericias vividas por la mujer.CASTAÑO3

“El año pasado tuve que salir huyendo de miedo por las maras. Aquí vinieron y me pedían $15 ó $20 a la semana, eso me tenía atormentada. Pase 22 días fuera de mi casita y fue muy difícil”, reconoce la abuela.

Aquel fatídico 13 de septiembre de 2016, Rosa M., abandonó su casa hecha de ladrillos y techo de láminas, “salí junto con mis hijos y mis nietos por temor a que nos matarán”. La situación se convirtió en “color de hormiga” porque la anciana dejó a la deriva su único modo de subsistencia.

“Cuando huimos dejé mis vaquitas, las cuales ordeñábamos; mis gallinitas, algunas se me murieron porque se les dio de comer, fue terrible ese tiempo”, cuenta Rosa.

La angustia y el temor de la habitante fueron disipándose; ella volvió a su casa, y hoy siente tranquilidad y seguridad. “Cuando volví a mi casita mire a la autoridad que andaba patrullando aquí en el cantón”, expresó la niña Rosita.

“Hoy nos sentimos protegidos gracias a Dios y a las autoridades, yo a todos los policías y soldados los quiero por el trabajo que están haciendo para la comunidad”, finalizó.

Los residentes del cantón el Castaño, ubicado en el municipio de Caluco, Sonsonate, huyeron de sus viviendas por el acoso y amenazas de pandillas, dicha situación se originó en septiembre de 2016. Muchas de estas familias se albergaron en instalaciones de la municipalidad.

Alrededor de 85 familias desalojaron sus casas en el Castaño, a esto se sumaron otros desplazamientos en los cantones, los Gramales, Plan de Amayo, Suquiat y las Victorias.

CASTAÑO1Ante este acontecimiento, la Policía Nacional Civil (PNC) en coordinación con la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), montaron operativos de rastreo para capturar a miembros de la pandilla “18 sureño” que habían atemorizados a los habitantes del Castaño y zona aledañas.

Dichos esfuerzos dieron como resultado la detención de Marvin Sabrían, alias el chimbolo y otros miembros de la pandilla con sus respectivos colaboradores.

Luego de la rápida intervención de los cuerpos de seguridad en la zona, la PNC ha mantenido desde octubre del año pasado, una constante relación comunicativa y organizacional con los cantones de Caluco.

El sargento, J.C. de la PNC de Caluco, destacó la participación de todos los sectores de la sociedad para la construcción de la seguridad de la zona. “La organización de las escuelas, la alcaldía, iglesias, PNC, FAES y la comunidades han sido muy importantes para cerrarle espacios a la delincuencia aquí en el municipio”, precisó.

El trabajo en conjunto ha generado una importante reducción en el número de homicidios, por ejemplo, en 2015 se reportaron 25; en 2016 hubo 19 asesinatos y durante 2017 solo se contabiliza uno.

La población del Castaño ha mostrado su confianza hacia la PNC y el ejército y aseguran que siente el respaldo de ambas instituciones. “Nos sentimos apoyados porque nos han mandado seguridad para el cantón, estamos trabajando con ellos para unirnos y no permitir que entre las pandillas aquí en la zona”, aseguró Oscar B., líder comunal de la zona.

La institución policial realiza actividades familiares con el propósito de fortalecer los lazos de amistad entre las comunidades y el personal de seguridad pública.

Algunas de las iniciativas que impulsan son quiebra de piñatas para las niñas y niños, charla preventivas de la violencia a jóvenes, donaciones entre otros.

El esfuerzo de todos los entes de la sociedad, permitió que muchas niñas, niños, adolescentes y jóvenes retomaran sus estudios académicos, los cuales fueron afectados por el éxodo de las familias.CASTAÑO

“Cuando se dio el éxodo, el centro escolar se quedó con solo seis alumnos; hoy todo es diferente porque se tiene la asistencia de 115 estudiantes. La PNC brinda seguridad a la población estudiantil”, sostuvo, Elena R., directora Centro Escolar Canto el Castaño.

La Alcaldía municipal de Villa de Caluco, también es parte de la red organizativa que lleva bienestar a los cantones. “La municipalidad abrió la “Casa Maya”, esta se utiliza para impartir talleres, escuelas de karate, de futbol, un curso de costura y gimnasia para la niñez y juventud”, precisó, Iris Cruz, concejal de la comuna.

Aquella luz de esperanza que nación en octubre del año pasado no ha dejado de  brillar para los habitantes del castaño y de otros cantones.

Las poblaciones tienen seguridad en sus trabajos agrícolas, en la escuela, en sus residencia y en sus calles. Los agricultores pueden sus ordeñar sus vacas y admirar la naturaleza que Dios les ragala día a día, tratando de vivir en paz y en comunidad.