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BORDADOPRINCIPal


“Ana” trabajó 30 años como bordadoras a domicilio para 4 empresas. Por mucho tiempo ella se desveló, no comía a tiempo y tenía que cumplir con grandes metas de producción; al final ella fue despedida sin indemnización. Este mismo caso viven más de 300 bordadoras, las cuales le son violentados sus derechos laborales.

   Redacción y foto: Marvin Díaz   


“Ana” trabajó 30 años para cuatro empresas de bordado textil. “Yo estuve en Konfetty S.A. de C.V., Jacabi S.A. de C.V., Industria Margaret  y Handwords S.A. de C.V. Me siento decepcionada porque las empresas me despidió y no me reconoció nada, uno sale como sino ha trabajado”, relata.

Esta mujer de 44 años de edad se dedicó por mucho tiempo a ser bordadora a domicilio. Este oficio, ha hecho que ella se desvele, sufriera enfermedades y tuviera tiempos de alimentación irregular, todo por cumplirle a las empresas.

BordadosPrincipal“Para las cuatro empresas que labore me daban mucho trabajo. Uno tiene que desvelarse para sacar la producción meta porque si uno no se apura los regañan, ellos no les importa que te enfermes”, dice “Ana”.

La salvadoreña afirma que “no tiene horarios de entrada ni de salida” porque la carga laboral era mucha. “Yo trabajaba todo el día, cuando llegaba la noche solo dormía dos horas y me tenía que levantar a la una de la madrugada para cumplirle a las empresas”.

Agrega. “La pieza me la pagaban a $2.50 y si quería sacar más dinerito tenía que hacer el doble de trabajo”.

El tiempo, el esfuerzo y los sacrificios de “Ana” no fueron garantía de un trabajo estable. “Yo me enferme y no pude entregar el trabajo completo, Jacabi me dijo que me iban a pagar y que ya no había trabajo para mí. También en Industria Margaret me quitaron el trabajo porque quería el producto rápido”, indicó.

“En jacabi estuve 8 años en Industria Margaret tuve 7 años en Konfetty estuve 10 años y en Handwords no me acuerdo, fui el último trabajo”, precisó.

“Ana” (nombre ficticio) reflexiona que “en el trabajo de bordado no se gana nada” y que “a veces se desatiende de los niños por estar trabajando”.

A pesar que “Ana” firmó planillas en las cuatro empresas, afirma “que no le reconocen nada” por su años laborando en las empresas de bordados. “Al inicio me dijeron que firmara planilla pero después uno desaparece porque lo van sacando” finalizó.

Sindicatos y organizaciones de la sociedad civil brindaron un balance de denuncias laborales hacia las mujeres trabajadoras en las maquilas y bordadoras a domicilio. INTERIOR MUJERESl

El sindicato de Trabajadora de Bordados a Domicilio (SITRABORDO) aglutina a 300 mujeres bordadoras en diversos municipios del país. La ONG indica que el número de las mujeres bordadoras puede aumentar porque algunas están distribuidas en departamentos, cantones y caseríos a nivel nacional.

Según SITRABORDO, las empresas violentan los derechos humanos de las mujeres. “Las empresas violan todos los derechos de las bordadoras porque no tenemos un contrato laboral firmado, no se dan ni aguinaldo ni vacaciones, ni tan siquiera un día de descanso”, Estela Beltrán, representante de la ONG.

“Las empresa le pagan a las bordadoras de $1.50 a $2.50; luego las prenda son vendidas entre $60 a $250. Hay que recordar que las empresas se ahorran agua, local, luz eléctrica, seguro social, AFP y aguinaldo. La producción de las piezas son generadas en la casas de las mujeres”, precisó Monserrat Arévalo, directora de Mujeres Transformando.

La organizaciones dicen que el accionar del Ministerio de Trabajo (MTPS) ha sido “muy pobre” porque hace falta inspecciones en los lugares donde viven estas mujeres. “Se debe reformar el régimen especial del trabajo y se ratifique el convenio de la OIT sobre el trabajo a domicilio”, indicó.

De enero hasta la fecha se han presentado al MTPS 6 casos de despidos injustificado de bordadoras. En 2016, se llevaron tres casos, los cuales dos fueron ganados en primera instancia pero los representantes legales apelaron la decision y aun hay un recurso de casación que esta pendiente. 

 

 

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