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Enfermeras y enfermeros voluntarios del sistema de salud hablaron de la satisfacción que les deja realizar su labor, vital en la consolidación de la Reforma de Salud profundizada por el Gobierno del Presidente Sánchez Cerén.

Redacción: Milady Cruz         Fotos: Capres

El programa Casa Abierta recibió a un grupo de enfermeras y enfermeros, quienes dejaron poderosas lecciones sobre la solidaridad y la voluntad para ayudar al prójimo y quién mejor que ellos para hablar con propiedad de esta profesión que requiere no solo de brindar su atención con amor, sino también sentir su vocación y llevarlo en su ADN.

Enfermera2PrincipalRosa María Ayala, jefa de enfermería del Hospital Nacional de la Mujer “Dra. María Isabel Rodríguez”, encarna esa vocación, y todas las vivencias que conllevan ejercerla.

“He visto la alegría de un ser amado nacer, he podido darle la mano a un niño prematurito, a ese niño prematuro que, con solo mi dedito, él me abraza con su manita y puedo sentir ese toque piel a piel”, destacó Rosa.

“Pero también conozco y sé de primera mano el final de la vida de mis pacientes de oncología, donde tengo que darles el amor, donde tengo que darles esa calidad de  mi trabajo”, prosiguió cuando compartía su testimonio a los presentes.

Rosa sabe el valor de esa consigna, y la aplica y replica cada vez que puede en su trabajo en el Hospital Nacional de la Mujer.

“Necesitamos también ser hombres y mujeres de cambio garantes de esos cuidados de enfermería con calidad, con calidez, con humanismo, pero también hacer un enfoque preventivo, curativo y de rehabilitación para la población”.

Y luego añadió unas palabras que no dejan lugar a dudas de su vocación: “Amo mi carrera, estoy enamorada de ser enfermera, si volviera a nacer volvería a ser enfermera”. 

Como Rosa, son cientos de enfermeras y enfermeros que brindan sus servicios en todo el territorio salvadoreño en los recintos del Ministerio de Salud, llevando además su labor hasta los lugares más inaccesibles del país, convirtiéndose en piezas clave para la Reforma de Salud iniciada en 2009.

Red de voluntariado de Enfermería

A esas personas, miembros de la Red de Voluntariado de Enfermería para el Buen Vivir, fue dedicado esta edición del programa, donde el Presidente Salvador Sánchez Cerén y la Primera Dama, Margarita Villalta de Sánchez, sostienen encuentros con distintos sectores de la ciudadanía para conocer sus experiencias en el trabajo que, junto al Gobierno, realizan para construir un mejor El Salvador. Enfermera3Principal

“La reforma va enfocada a la población que más lo necesita y no se puede  hablar de cobertura y ampliación de cobertura si no es llegando hasta esos lugares, más cerquita de la gente”, reconoció Lolita Guadrón, de la Unidad Nacional de Enfermería, otra de las invitadas al programa.

“Hablar de enfermería es una pasión por un continuo del cuidado de la persona para mantenerla sana, para recuperarla si la tenemos enferma, para ayudarle y sostenerla en su rehabilitación”, aseguró la enfermera.

“No puede ser si no es producto de una vocación”, aclaró.

La vocación de esta red cobró fuerza como un movimiento nacional a partir de 2009, cuando un grupo de enfermeras voluntarias decidió llevar a la calle los servicios que prestaban al interior de los recintos de salud pública.

“Este arte del cuidado requiere de cualidades, se requieren de valores y se requiere de principios, pero eso no puede ser posible si no lo llevamos a una práctica cotidiana, ahí encontramos la verdadera esencia del voluntariado”, comentó Concepción Castaneda, jefa de la Unidad Nacional de Enfermería del Ministerio de Salud, quien lideró esta iniciativa desde sus inicios.

Lolita recordó la consigna con que Concepción motivaba a sus compañeras y compañeros cuando inició esta labor: “Hay que hacer una imagen diferente de la enfermería, no solo la enfermera de las pastillas, la enfermera de la jeringa: hay que hacer algo más allá de eso”.