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JRamonPrincipal

Por: JuanRa Maldonado

https://sinpelosenlasteclas.blogspot.com/

 

En nuestro país, y a nivel mundial, se hacen acciones significativas en todos los campos de la vida para generar espacios de participación de las mujeres.

 

Tal parece que en política esta idea se va aplicando, pero, a pasos muy lentos. Por ejemplo, en nuestro sistema político, social y económico está configurado para que la mujer no tenga protagonismo en el involucramiento cargos públicos. Las próximas elecciones para alcaldes y diputados serán un reflejo de ello.

Revisando 2 publicaciones de Diario El Mundo (Publicación 1) (Publicación 2) que mostraba el diseño de las papeletas para diputados por departamento, me pareció curioso ver que en la casilla 1 aparecían solo rostros de hombres. Hay que tener en cuenta que quien ocupa la casilla 1 es el “caballo fuerte”, quien domina en ese departamento, o quien se aspira a que quede en dicha elección. Esa curiosidad me llevó a identificar algunos datos que evidencian las regulaciones a las mujeres en la postulación a cargos públicos dentro de ese órgano de Estado.

La Asamblea Legislativa en El Salvador seguirá siendo dominada por hombres. Esta idea la argumento porque de 96 candidatos a competir por la casilla 1, en los 14 departamentos, 80 son hombres, los cuales representan el 83%, mientras que 16 son mujeres, es decir el 17%. Este dato evidencia la postura de las instituciones políticas partidistas en cuanto a valorar la participación femenina como diputadas.

Otro dato importante dentro de este sondeo es que es se concibe que sólo en la zona urbana tienen representación las mujeres en la posición de la casilla 1. San Salvador y La Libertad tienen la mayor representación femenina en dicha posición con 4 candidatas en cada departamento (de 9 candidatos en contienda por cada departamento).

Luego le siguen Santa Ana, La Paz y San Miguel con 2 aspirantes; Usulután y Sonsonate sólo poseen 1 candidata. Esta lectura deja en evidencia que hay 7 departamentos que no tiene ninguna mujer como aspirante a candidata en la casilla 1. Papeleta de votación

Cualquiera pudiera tomar como irrelevante este dato, pero haciendo un análisis más profundo se refleja las barreras existentes para las mujeres que desean representar a departamentos fuera de San Salvador, La Libertad, San Miguel y Santa Ana. Una lectura denotativa de este resultado me hace pensar que se toma a la mujer, rural en especial, como alguien con poca formación, criterio y recursos para no aspirar a representación de su departamento por una diputación. 

Un último dato que encontré en esa revisión es que entre los partidos FMLN y ARENA son los que han colocado la mayor parte de mujeres como aspirantes a candidatas en la casilla 1 con un total de 8 aspirantes, 4 por cada instituto político. De los nuevos partidos políticos, Nuestro Tiempo evidencia una representación femenina con 3 candidatas, mientras que Vamos sólo coloca a una mujer en esta posición. El partido oficialista Nuevas Ideas presenta 1 candidata en la casilla 1 entre los 14 departamentos. Es necesario mencionar que Nuevas Ideas va en coalición en al menos 3 departamentos con GANA.

Estos tres indicadores reflejan que la conformación de la próxima Asamblea Legislativa seguirá siendo dominada por hombres. Aunque se están haciendo esfuerzos por incluir a más mujeres a candidaturas de diputación éstas siguen siendo posicionadas en puestos secundarios.

Como bien lo indicó en el 2011 la Asamblea General de la ONU, a través de la resolución sobre la participación de la mujer en la política, “las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada”.

El gran reto es cambiar el sistema que bloquea la representación y participación de la mujer en cargos públicos, en especial el de diputadas. Esto se podrá lograr mediante el desarrollo de “Educación en Ciudadanía”, para que las mujeres, desde niñas, se empoderen de su rol protagónico en la incidencia en la toma de decisiones a nivel comunitario y político.